jueves 15 de mayo de 2008

Pedí aburrimiento y se me concedió. Ahí estaba en mediodía de miércoles rodeada de papelitos zig zag, habanos, libros feos y un piso que demandaba trapeador. Ni un solo cliente en dos horas. La Vanity Fair en la segunda vuelta. Sin ganas de pedirle al chileno un café y con menos ganas de prepararme uno. En el punto más alto del aburrrimiento recogí las llaves de la mesita, cerré la puerta con seguro. Manejé durante algunas cuadras para detenerme en el mercado a buscar una revista. (En este pueblo donde no hay puestos de periódicos y las únicas ilbrerías que hay se especializan en textos religiosos, cuando hay ganas de leer se va a la papelería Mimí o a la Comercial Mexicana)

Me detuve frente a los estantes de revistas brillositas: una suave y redonda nalga entangada en la TV Notas, los ojos transparentes de Eduardo Verástegui en la portada de HOLA!, como reparar el motor de una podadora en Mecanica Popular, las mejores recetas para el verano en Cocina Fácil, el ejemplar de sexo de Muy Interesante y frente a mi dando saltitos pidiéndome que la levantara estaba La Tempestad. La Tempestad en la Comercial de Rosarito, ha de ser pirateada, pensé, o quiza sea una broma, porque ¿Quién va a comprar La Tempestad en la Comercial Mexicana de Quinta plaza? ojeé y hojeé la revista con algo de flojera, encontré un cuento de Cristina Rivera-Garza. Me aventuré a buscar algo más, con suerte y me encontraría una Replicante. Entre unas revistas de economia y decoración estaba una Letras Libres, la abrí para descubrir un texto de Ernesto Priego sobre los blogs, las ilustraciones eran imágenes de los blogs del Yepez y de la querida y generosa y ultra chambeadora y responsable y que es la persona que me ha regalado el ramo de rosas mas grandote que he recibido en mi vida: Maggie Valencia, (aka, Sayak Yetel). Di un vistazo superficial al texto de Priego, lo encontré salpicado de referencias a Mc Luhan, a Deleuze y Guattari, y que el rizoma y que la madre y que el lenguaje y la posmodernidad (esto último no sé si lo estoy recordando o lo acabo de inventar porque siempre que se habla de unos se habla de lo otro, en fin), además la portada anunciaba un cuento de Cristina Rivera-Garza. Órale, doña Cristina le anda chambeando con ganas; hay dos textos suyos en la misma Comercial.

Me debatía entre Letras y La Tempestad, $50 vs $42, y luego Vanidades me sonrió con su mirada rubia. Me sentí retro. Pestañas, princesas, cocina y decoración. Corin Tellado, señoras y señores. Recordé su compañía en salas de espera y en filas de supermercado. La tentación y la verguenza a cambio de $29 pesos, una ganga (y debo confesar con todo el cinismo de que soy capaz que fue una decisión nada difícil).

5 mugres:

Mario Samano dijo...

jejeje

yo también he pasado momentos terribles de aburrimiento últimamente.

nancy dijo...

wow!!! que dificil decision, pero que facil es no reflexionarlas, al fin el tercero en discordia se queda con la damisela...

paola dijo...

tengo un compa que es amo de casa jajajaja, y me dice que esa revista está bien chingona... porque tiene recetas bien ricas y no sé que más... yo le contesto: eso lee mi mamá y me dice: lo que pasa es que tú no vives sola...

ohh cielos.

that's so true

sarco dijo...

Si no hubieras comprado la Vaniti no serias la gran Lorena, ....la post modernidad la lideras tu.

Lorena dijo...

Órale... No, pues dime más cosas.