martes, 14 de marzo de 2006

La mujer invisible dejó algunas notas en mi cuadernito de viaje:

No soy una mujer muy propia, al contrario, soy una mujer muy ajena.

Me gusta estar en la Región mas Transparente.

Yo no fui. A mi nadie me vio.

Esa hasta yo la hubiera metido.

Roberto no puede.

Firmado:

Atentamente:
La mujer invisible

Entonces la imagen no tiene otro destino que la propia imagen, y por tanto la imagen ya no puede imaginar lo real porque se ha vuelto ella misma real. Ya no puede transfigurarlo, ya no puede soñarlo, porque la imagen se ha convertido en la realidad virtual, y en la realidad virtual pareciera que las cosas se han tragado sus espejos, de alguna manera, y al tragarse sus espejos, las cosas se han vuelto transparentes a sí mismas: ya no tienen secretos y ya no pueden crear la ilusión. Ya no hay sino transparencia, y todas las cosas son convertidas entonces en visibilidad total, o virtualidad o transcripción inmisericorde; las cosas se inscriben en las pantallas -el arte mismo, de cierta manera, se ha convertido en pantalla- de las que la imagen ha desaparecido.

J. Baudrillard.

Más?
Siempre.

lunes, 13 de marzo de 2006


Antes del fax, del modem y el e-mail
la vergüenza era sólo artesanal
la mecha se encendía con un fósforo
y uno escribía cartas como bulas

antes los besos iban a tu boca
hoy obedecen a una tecla send
mi corazón se acurruca en su software
y el mouse sale a buscar el disparate
(...)

Windows 98, M. Benedetti.

El novio nextel, el novio messenger, el novio text message son variantes de lo mismo. Pruebas de que siempre buscamos algo más.

El fracaso de la libertad en las relaciones amorosas que nos dejaron de herencia los '60 nos lleva a una regresión. Como dice Berman, es necesario volver a los discursos premodernos para retomar el cauce.

El exceso de libertad, de apertura y de conocimiento (sexual, físico, sicológico, fisiológico) en las relaciones amorosas nos ha traído el matrimonio en masa (que se da en estadios algunas veces) y el divorcio instantáneo. Ya no queremos ver más, saber más, sentir más, conocer más. Ya no encontramos a nadie que satisfaga nuestro ideal amoroso. Y encima le tenemos miedo al compromiso, a estar solos, a no estar solos, a la vida familiar, a no tener hijos, en fin, las contradicciones de siempre, agravadas con un poquito de sicoanálisis de bar y de revista cosmopólitan.

Una muy buena amiga me preguntaba por el messenger -instrumento al que cariñosamente llamo mess- si es posible enamorarse a través del mismo -por supuesto-. Y por un momento no supe que decirle. Estoy convencida de que el chat es un espacio autocomplaciente en el que uno siempre está solo, y sin embargo, hay la ilusión de compañía, la de comunicación. El mess es el lenguaje en su estado más puro. Carece de los estorbos de la presencia física (y todos los defectos que se acompañan de ella), entonces el amor virtual es siempre, siempre perfecto. También es angustiante, otro poema de Benedetti para ilustrar lo anterior.


Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.
Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte.
o sea,
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

Ell amor virtual es una regresión al amor a distancia del siglo pasado (y del antepasado), en los que el contacto físico era mal visto y el único que se permitia a las mujeres decentes era el intercambio de palabras a través de un mensajero: el cartero.

Esa regresión no deja de recordarme a mis abuelos. Había una historia que la abue Vicenta me contaba todo el tiempo (porque cuando las historias son buenas no importa cuantas veces sean repetidas). Su hermana Toña tenía un novio por carta, pero Toña no creía que sus habilidades verbales fueran lo suficiente atractivas para él y le pidió a mi abuela que escribiera las cartas y las firmara con el nombre de Toña. Del otro lado de la oficina de correos, estaba el novio de Toña, igual de inseguro que ella pidiéndole a mi abuelo que a su vez escribiera las cartas para Toña. Ni mi abuela Vicenta, ni mi Abuelo Luis supieron hasta mucho tiempo después que eran ellos dos quienes se enamoraron a traves de las cartas que Toña y su novio creían que se escribían (aunque mi abuela Vicenta y mi abuelo Luis también tuvieron su noviazgo carteado, sólo se vieron un par de veces antes de casarse. Y sólo hasta después de vivir juntos dejaron de tratarse de Usted).

La cuestión es que volvemos a lo mismo: la palabra a cambio de la presencia.

Ya he contado aqui que mi alter ego vive en Chile y que por mucho tiempo he recibido cartas dirigidas a ella en mi correo electrónico (nuestras direcciones son muy similares). Quien sabe cómo pero hace unos días me escribió un pretendiente de ella que vio su foto en un sítio de búsqueda de amigos, romance o sepaqué. Fui cortés y tajante. Le deseé suerte y le dije que le escribiera a ella. El incidente me hizo pensar en la busqueda. Por qué este hombre le escribe a una desconocida de la cual no tiene más antecedente que una foto y la intuicion de que, al igual que él, ella esta sola. Para eso exhibe su imagen, para que él la encuentre (Y el pobre hombre se encuentra conmigo).

Volviendo al novio mess, mi amiga tiene muchas dudas, yo le digo que es una adolescencia retrasada y que no importa. Dice que hasta siente unas maripositas en la panza y luego se queja de que a su edad le pasen esas cosas, vuelvo a decirle que no importa. Y el miedo a ridículo tampoco porque todo lo romantico es escencialmente ridículo. Me cuenta los detalles, lo que ha hecho por él y él por ella, su plan de encontrarse, sus llamadas telefónicas. Y me la imagino (porque hace un rato que no la veo) feliz, tomada de los dedos con su amigo imaginario.

Y no sé, pero intuyo o presiento que después de tanta apertura y de tener el poder de poseer lo que sea a través de la pura voluntad. Es fascinante abrazar el misterio, dejarse ir en lo desconocido, soltarse de lo físico, soñar.
Dos frasecitas que me encontré mientras hacía la tarea.

El mal se hace sin esfuerzo, naturalmente, por fatalidad; el bien es siempre producto de un arte.

El amor es la ocupación natural de los ociosos.

--Ch. Baudelaire.

sábado, 11 de marzo de 2006

Una decide volver al pasado. Recordar que hace catorce, diez, seis años tomaba un taxi colectivo a diario hacia el norte. A Tijuana. Primero a la prepa, luego a la universidad. En aquel tiempo los taxis eran Oldsmobiles y Cutlass, a veces Crown Victorias de cuatro puertas. Poquito después los taxistas descubrieron que a una camioneta, guayina (tijuanerismo de station wagon), le podian subir nueve pasajeros en lugar de seis y como por arte de magia todos los taxis se convirtieron en guayinas gasgustlers, apestosas, insalubres, contaminantes, con taxistas medio locos, sin cinturones de seguridad, con mecanismos de sonido chifladores que avisaban a los pasajeros que había lugar libre dentro del taxi y por supuesto, con muy, muy mala música.
A pesar de todo Una aprende a quererlas, y cuando deja de usarlas Una siente nostalgia por el contacto físico, casi íntimo que se da entre los desconocidos que viajan en el asiento del centro (el cual está diseñado para llevar cómodamente tres personas, pero en el que, retando aquel principio de la física que habla de que dos cuerpos no podrán ocupar el mismo espacio al mismo tiempo, el taxista decide que sin importar volumen o longitud, en ese asiento deben caber por lo menos cuatro).

Nada, pues que una es cursi y quiere ir en taxi y se prepara, como en los viejos tiempos, para un día de lluvia probable y para pasar una noche en Otay, la parte más fría de Tijuana. Y claro para que la nostalgia y la cursileria sean plenas, una va tarde.
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Y todo es normal, el taxista hace plática, una responde con cortesía y desinterés. Una va pensando en quién sabe qué (quién sabe?) cuando se encuentra con tráfico pesado. Una se alegra de no ser la que maneja y se compadece un poco del taxista. El tráfico avanza con lentitud desesperante hasta que en el horizonte aparece (o deasaparece) un puente caído. Sí, un puentecito peatonal yace hecho pedazos en la carretera y ya no es posible avanzar y una va cada vez más tarde a su clase, Una está cada vez más lejos y más cerca del pasado. Entonces ocurre uno de esos sucesos que sólo ocurren en Tijuana, en Los Angeles, y en el DF: se transita en una hora un trayecto de dos minutos. Desviación a una colonia tenebrosa. Una se saca los audifonos, esconde lo de valor en la bolsa interior de la chamarra pateada, el taxista murmura:
--Con que no se nos haga de noche porque nos cobran el flete.
--Flete? --Una pregunta tratando de no verse street unwise.
--En esta colonia cobran cuota para cruzarla, o la pagas o te asaltan mija.
--Oh, y qué colonia es esta señor? --Una se escuda en su apariencia de rosaritense decente--.
--El Grupo México, mija, salimos bien si no se nos hace de noche.

Una sabe que no ha de salir de ahí de día y sabe tambien que con sólo apretar la mandíbula no habrá quien la moleste.

--No pasa nada. Ahorita llegamos, no se preocupe. --Una sabe que miente--.

Los pasajeros empiezan a bajarse uno a uno. Caminan hacia la 5 y 10, saben que llegarán antes a pie. Pero Una, Una puede ser muchas cosas (muchas), pero desertora nunca. Una podrá entumirse, se cansará de ver las manos nervisoas y resecas de la vecina de asiento, se aburrirá con los chistes bobos del taxista. Pero una es cursi, ya sabe usted, y desde que esta mañana Una escuchó en las noticias que desaparecerán las guayinas y las cambiarán por minivans (the horror), una quería una despedida así, como en los viejos tiempos.

Si quiere ver el verdadero cuento del puente roto vaya:

miércoles, 8 de marzo de 2006

Robado del blog de Daniel Salinas:

Tuesday, March 07, 2006

Marzo

La Primavera se hace del rogar. Marzo arrastra consigo lluvias, vientos gélidos y presagios, muchos presagios. Marzo es un mes de intuiciones. Tal vez por ello me seduce tanto el concepto Idus de Marzo. El oráculo se lo advirtió a Julio César y los sueños se lo advirtieron a su mujer. Julio César hizo caso omiso, fue al senado en las Idus de Marzo del 44 A.C. y se encontró con las navajas traidoras de Bruto y Cayo Casio.
A Marzo le gusta vestirse de enigma, de mudo heraldo, de profecía disfrazada

Más:


Puebla, Puebla.
Nada. Que más.

domingo, 5 de marzo de 2006




Tijuana es una ciudad de la que se sale de día y a la que se vuelve de noche. Quien lo haga a la inversa está en un error.

(DF)

Café de chinos. Atos. Mañanitas. Hip Hop.






Cuajimalpa. Ranchito. Asado argentino. Perros. Twin sister. Exfutbolista. Profesor de economía de la UABC en 1977. Ilegal. Espinacas. Queso. Vino. Jamón Serrano. Aceitunas de Baja. Cerveza León.








Centro Histórico. Uruguay e Isabel la Católica. En Ayunas. Pins. Guantes y bufandas perdidos. Metro. Taxi. (...) Congreso. San Ildefonso. Gomez Peña. Risa. Piratería. (...) Salón Corona. Bacalao. Adobada. Chivas-America. Risa. Bola Clara. (...) Palacio de minería. Feria del Libro.






Colonia Roma. Covadonga. Hambre. Dominó. Tortilla con papas. Empanada de atún. Croquetas de jamón serrano. Calamar. Ensalada Roquefort. Flan. Negra. León. Victoria. Risa. Black. Camel. Boy George.




AM. Dos horas menos. Internet. Café. Olor de óleo fresco. Croissant. Manzanilla.

Colonia Condesa. La Gloria. Pollo con espinacas. Pasta. Pofiteroles. Pantera Rosa. Harmonica. (...) El Malafama. Billar. Pizza. (...) El Centenario. Nomas tres y nos vamos. (...) El Nuevo León. Cerveza. Black. Marlboro lights. Camel. Mantel. Mesero. Moño. Cartera. Lámpara. Cristo.



UNAM. Papeles. Sopes. Molletes. Squirt. Gatos. Puercos. Lentes. Gorro. Viento. Metro. Internet. Chiapaneca. Lana.

Puebla. 32 pesos. Cholula. Perdidos. Lectura. Pasta. Sueño. Tempura. Sueño. Suelo.



Colonia de Valle. Etiopía. Nopal con queso. Tacos. Gata. Títeres. Son Jarocho. Llave. Fiesta. Alemanes. Baile. Vueltas. Risa. Tijuana. Filosofía rejects.




Taxco. Plata. Compras. Ensalada. Enchiladas suizas. Negra Modelo.

Plumas. Ipod. Teléfono. Cámara. Hospitalidad. Maleta verde. Always on my mind.


Victor. Ishtar. Bebo. Guerra. Caterina. Martin. Ari. Alberto. Cristina. Willy. Carlos. Sergio. Felipe. Mariana. Mely. Carla. Pedro. Diego. Luis. Marcela. Nombres que no recuerdo.

sábado, 4 de marzo de 2006

jueves, 2 de marzo de 2006

De pronto como que me da el complejo de ama de casa. Limpio ceniceros, pido que se retiren las botellas, me fijo que todos tengan algo de beber. No es por control freak, es por ese complejo que una vez que se adquiere es dificil eliminar (palabra de matones, por cierto).

Y pues, el mismo complejo me pega cuando hablo por telefono con mi hija. Y cuando pienso en que abandono mi casa por una semana sin ninguna justificacion. Cuando me dicen: "que bien que tu marido no se molesta porque salgas sin el", o "a que viniste" o "que andas haciendo por aca".

En realidad vengo para estar lejos y extrañar y ver y caminar y todo lo que siempre hago cuando ando por aqui.

miércoles, 1 de marzo de 2006

Vil name dropping.

Victor se va a ir a l cielo con todo y tenis.
Ari es menos mamon y mas encantador.
Willy es genial.
Por fin conoci a Alejandra.
Sergio patrocino le fiesta que el ya no seguiria.
Cristina luce muy bien con la bolsa que le ayude a escoger en Ann Taylor.
El Bebo se ve feliz.
El Guerra sigue con su mal genio.
Mely es dulcedulce.