domingo, 29 de abril de 2007



Puro estilo.

(si asi canta, imagínese usted como ronca)

viernes, 27 de abril de 2007


(La Ninis)

Mami, me puedo vestir como Alex para halloween?

Ándale, Bart se vistió asi.

Con sombrero, y baston sí?

Ándale!

jueves, 26 de abril de 2007

la frase que me regaló uno que se enamoró de su autor.

Pardon me, my friends, I have ventured to paint my happiness on the wall.

--Friedrich Nietzsche.

miércoles, 25 de abril de 2007

Días pesimistas.


















una pequeña cantidad de líquido brillante tiñe la transparencia del vaso de agua, la densidad cambia, el sabor, el olor. Los espirales de color se disuelven.
He hablado de habanos todos los días durante casi diez años. Sólo de habanos, no conozco nada de tabaco dominicano, del tabaco mexicano sé lo suficiente: que sabe a tierra. Del jamaiquino sólo conozco una marca: Macanudo y es famosa entre los hombres acomplejados. Del Hondureño dos: Don Tomas y Hoyo de Monterrey (una de las tantas marcas cubanas transplantadas a tierras extranjeras después de la revolución).

Puedo decir que he tocado, olido y quiza fumado sólo el 90% de las marcas cubanas pero el 100% de las marcas que valen la pena. Sé cuando un puro sabe a nueces o a canela, cuando sabe a tostado, cuando tiene un final picante. También sé que sólo al tabaco de mala calidad se le añade saborizantes.

Conozco todas las trampas de los falsificadores, desde la inclusión de hojas de banano entre la tripa del tabaco, hasta la impresión de etiquetas perfectamente piratas o el relleno de tabaco chafa en cajas auténticas reselladas. Sé identificar al tabaco falsificado por las señas en la caja, la construccion del puro, el color, el olor y el anillo.

También sé que cuando los españoles llegaron a Cuba vieron fumar a los indios taínos unos cilindros construidos con hojas fermentadas a los que llamaban cohiba (nombre que más de cuatrocientos años después llevaría el habano cuya mezcla, se dice, inventó el Ché), también sé que a la madera que usaban para encender el cohiba se le llamaba cuaba, que es el nombre de una de las nuevas marcas de habanos.

Puedo distinguir entre un perfecto, un figurado, un doble figurado, una culebra, un churchil, un lonsdale, una corona, un petit corona, un doble corona, una corona gorda, un robusto, un lancero, un epicure y es probable que le pueda decir la circunferencia y longitud de cada una de estas medidas y las marcas en las que varian o en las cuales algunas de ellas no existe.

Sé todas las minucias del tabaco, desde la razón por la cual se guardan en cajas de cedro español (No cedro aromático, éste arruina el gusto), el por qué llevan anillos y que el material de los primeros era listón de seda. Puedo hablar de las razones del embargo, del puro que fumaba Kennedy (por Larrañaga y H. Upmann), del que fumaba Churchill (Romeo y Julieta, de hecho esa marca nombró a la medida favorita de Sir Winston con su apellido), del año en que dejó de fumar el comandante Fidel Alejandro Castro Ruz (no sé si ya lo he dicho antes, pero sus discursos, por más demagógicos, pasados de moda y totalitarios que puedan ser, me encantan).

Puedo distinguir entre un puro, un habano, un purito, un cigarro y un cigarrillo. Sé lo que es la tripa, la capa y el capote y conozco además toda la terminología en inglés.

Puedo decir que lo que el Ché tenía de encantador, lo tenía de mal escritor.

Y también le puedo hablar superficialmente de la crisis de los misiles, de los de Turquía y los de La Habana, de los trece dias de octubre en que el mundo estuvo más cercano a su fin.

He estado en las fábricas de tabaco cubanas y no sólo en la Partagás, que es la pública y la más próxima al capitolio, sino en aquellas donde se fermenta el tabaco en Pinar del Río. He visto todo el proceso, desde el desvene, el corte, el bonche, el empaque, la primera, la segunda y la tercera fermentación (al entrar en la bodega el picor del tabaco en el aire me hizo llorar). Y sé que el tabaco de Vuelta Arriba es distinto al de Vuelta Abajo, que el "cuban seed" nunca se dará en Miami como en Cuba, porque ni siquiera en toda la isla crece igual el tabaco, Vuelta Abajo es el mejor lugar del mundo para su cultivo.

Sé como armar un humidor de emergencia y las instrucciones que se le debe dar a un carpintero para fabricar un humidor de buena calidad. Sé para qué sirve un humidificador y un higrómetro. Conozco la temperatura y la humedad a la que se debe almacenar el tabaco para que al fumarlo sea más placentero.

Sé que en más de tres décadas no se produjo marcas nuevas pero se perfeccionó las primeras. Y sé tambien que con la muerte de Fidel se me acaba todo. No sé que haré con esto que le cuento, pedir trabajo en Casa del Habano sucursal La Jolla y venderles a golfistas panzones que gruñen al respirar, seguro.

martes, 24 de abril de 2007

Cuando llegue el triste momento de que usted deba separarse de su habano, no lo aplaste contra el cenicero, solamente déjelo descansar sobre uno de los bordes, él se apagará solo. Permítale morir con dignidad.

En la parte final de la guía completa del Habano, publicada por Casa del Habano.

lunes, 16 de abril de 2007

Las puntas de las plumas se encajan en mi brazo (necesito más imaginación), son como agujas (no abujas), las saco y juego con ellas (con las dos).
Detienen a Ruben Darío en Tijuana.

Se había disfrazado de agente de la AFI y en compañía de sus secuaces, montó un reten pirata en el que se dedicaba a detener turistas para extorsionarlos.

domingo, 15 de abril de 2007

Reacordando a Alex, algunas palabras en Nadsat.

droog
friend (друг drug)

britva
razor (бритва)

chelloveck
person, man (человек chelovek)

cutter
money (most likely from Romani slang)

bog
God (бог)

horrorshow
good, well (хорошо khorosho, "good")

nozh
knife/dagger (нож)

starry ptitsa
old woman (старый stariy, "old"; птица ptitsa, "bird" as in English slang)

in-out in-out
sex, especially rape (invented)

devotchka
young woman (девочка, "little girl")

gulliver
head (голова golova (but pronounced galavá), "head")

rot
mouth (рот, rot (trilled r))

tolchok
to hit, beat up (толчок, "a push/shove")

viddied
viewed, looked upon (видеть vidyet´, "to see")

ochies
glasses (очки, ochki)

moloko
milk (молоко)

sábado, 14 de abril de 2007

La fotografía como ausencia.

Hace cien años la fotografía estaba a punto de tomar por asalto al mundo del arte. La entonces nueva herramienta dio inicio a una búsqueda de tonos, formas, objetos, espacios. El fotógrafo adquirió un poder sobre las cosas: el poder de convertirlas en imagen. A este fenómeno le siguieron discusiones y críticas: ¿Era la fotografia la reproducción mecánica de una imagen o esta misma reproducción era un arte? ¿Existía una rivalidad frente a la pintura o una alianza? ¿Se trataba de un medio que transformaba al mundo en arte o en una serie de documentos atropológicos? ¿Era la fotografía un estímulo para el consumo o la prueba irrefutable de un crimen? ¿Era un espejo de “la verdad” y “la realidad”? ¿Era la mejor amiga de la memoria o el instrumento sin el cual nos es imposible recordar?

No habíamos concluido ninguna de estas discusiones cuando nos cayó de golpe el fin de la historia y entonces hubo que pensar la fotografía después de la historia. Casi al mismo tiempo, a la modernidad le llego la menopausia y fue necesario pensar a la fotografía en el contexto de la posmodernidad. Ni siquiera nos habíamos acostumbrado a incluir esa palabra en el discurso fotográfico cuando la tecnología volvió a darle vuelta a la tortilla y nos llegó sin preámbulo la era digital, que no sólo dejó sin respuesta las preguntas anteriores sino que, en algunos casos, las anuló.

Hoy no se puede pensar en el arte sin la imagen fotográfica. Y sin embargo la discusión continúa.
Uno de los mayores mitos de la imagen durante el siglo veinte ha sido sin duda el lugar común que refiere a la fotografía como un reflejo de la realidad. Este mito se rompió en el momento en que la realidad perdió su condición de verdad indiscutible. Si la fotografía pretendía ser un espejo que mostraba la realidad, en el instante en que esta cayó de su altar, al fotógrafo no le quedo otro remedio que caminar sobre los vidrios de este rompimiento.

La fotografia abandonó la mímesis desde hace tiempo. Tímidamente al principio; con el fotograma, el rayograma, el fotomontaje, el sistema de zonas, y en general el avance en cuanto al desarrollo del negativo y el positivo, sin embargo en el momento en que hizo su aparición la fotografía digital, la mímesis no sólo fue desertada, sino que fue negada y olvidada. Hoy no hay parámetros en la fotografía, existe una amplitud y una libertad de creación que pueden resultar desoladoras.

Desde esta trinchera la fotografia se presenta como ausencia, olvido. Se ha convertido en una herramienta de la memoria. No como tiempo y espacio, ni como representación de las cosas, sino como un espejismo manifestado en una superficie (líquida o sólida). La imagen fotográfica contiene a la soledad del objeto, y se transforma otro objeto, cuyo resultado viene a ser la imagen inanimada, inaudible, desconsolada, tal y como lo dice Baudrillard:

“El grado de intensidad de la imagen es similar al grado de su denegación de lo real, su invención de otra escena. Hacer una imagen a partir de un objeto es desnudar al objeto de todas sus dimensiones una por una: peso, consuelo, olor, profundidad, tiempo, continuidad y, por supuesto, significado. Esta ausencia de corporeidad es el precio que hay que pagar por el poder de fascinación que adquiere la imagen, el precio de convertirse en un medio de objetalidad pura, haciéndose transparente hacia una forma más sutil de seducción” .

Si algo pudiera representar o reflejar la fotografía sería puramente la ausencia del objeto fotografiado. La pérdida de su materialidad transformada en imagen pura. Hay diferentes maneras de verlo, pero este fenómeno estaría enlazado directamente con la memoria, como ocurre en la película Blade Runner, los replicantes tenían una obsesión con la imagen, las fotografías sustentaban sus recuerdos y hacían más humana su propia humanidad (a pesar de que se trataba de máquinas). Sin embargo estos recuerdos eran de un pasado imaginario, la fotografía era en sí misma la representación tangible de los recuerdos y de la ausencia de esos momentos. No olvidemos que los recuerdos eran meros implantes en la memoria del replicante, y este, una maquina que se asemejaba tanto al ser humano que incluso sentía nostalgia por el pasado, aunque ello se tratara de algo que nunca ocurrió. En este caso era el registro fotográfico manifestado como un detonante de la memoria y un arma en contra del olvido. La ausencia a la que me refiero es el alejamiento entre el objeto y la imagen. La fotografía como prueba fehaciente de algo que ya no está, o en el caso de la fotografía manipulada digitalmente, de algo que nunca estará.

Sin embargo el horizonte de la fotografía es desmesurado. Después de haber sido la protagonista del siglo pasado, ahora le corresponde hacerle segunda a la industria del cine, a la Internet, a la industria de la noticia, a la pantalla de la computadora y a la del teléfono celular. La proliferación de la imagen se debe en gran medida a la ubicuidad de la pantalla. La imagen fotográfica dio un gran salto al pasar de la película al píxel y al numero binario, su tangibilidad se perdió en la virtualidad. Ahora todo lo que tenemos frente a nosotros es incertidumbre.
la fotografia es el instrumento que me permite apropiarme de los recuerdos de alguien más.