Manejo. Los panistas han parado la ciudad, es el cierre de campaña, los jingles no cesan, una hora de claxonazos y griterío. Nadie se escapa. Pasan por cada rincón del pueblo. Cambio de ruta pero es imposible, regreso sobre mis rodadas.
Subo por la lomita, el cielo violetanaranja. Algunas nubes. Es tarde fresca con el sol disfrazado de desierto. Ni en el holocausto nuclear se vio jamás cosa más pacífica. Las casitas pintadas por el cielo. Qué bonito pueblo, qué delicioso el clima del cementerio de gringos retirados. Qué ridícula felicidad. El sol nítido baja detrás de las islas, hoy es un buen día para ver el flash verde.
Paso los abarrotes Lorena (así es, una de mis alters es tiendita de la colonia), paso por el PRI y por los campos deportivos, pienso en cómo se me arruinó la vista de la ventana cuando pusieron un letrero gigantesco del OXXO, doy la vuelta a la derecha. A lo lejos humo negro, explotan los transformadores de electricidad frente al edificio incendiado, las llamaradas rebasan dos pisos. Lo hipnótico del fuego fuera de control me lleva a estacionarme sin dejar de ver. La gente de la colonia sale de sus casas en procesión, van al chisme y a rendir tributo, sin prisas, con el único interés de estar cerca de la tragedia.
Llamo a los bomberos. Cuánta paz, qué día más agradable, qué suerte que el fuego me queda a ocho cuadras. Pasan los aullidos de la ambulancia. Cruzo la calle por un litro de leche Jersey (si compro más se echa a perder). Espero unos segundos para cruzar la calle nuevamente, el pavimento vibra con el paso de los bomberos. Subo a mi carro, lo enciendo, doy la vuelta que me lleva a mi casa. Me reciben las perras. Reviso en la secadora las almohadas de plumas, ya les hacia falta una lavada. Subo a mi cuarto, abro la ventana, huele a quemado. Qué pena, hubo heridos: la ambulancia recorre la calle con urgencia.
lunes, 30 de julio de 2007
domingo, 29 de julio de 2007
Mail publicado sin permiso (en esta ocasión creo que era dirigido a Una y no a una de mis alters).
Hola Lorena,
pues aqui reportandome,
después de este interesante viaje en la habana,
quiero agradecerte mucho los contactos,
lamentablemente sólo pude ver a un amigo de saul
que se llama vladimir,
debido a que el programa estuvo bastante cargado
y no había tanto tiempo,
hablé un poco con Eloisa nada mas,
y estuvimos en Cienfuegos gran parte del viaje,
se respira cierta tensión en Cuba,
por los próximos cambios
si es que los hay, y sigue el trabajo diario
para quedarse o salir,
mandaré algunas fotos,
por ahi recordé unas palabras
cuando bebimos hasta quedarnos inconcientes
con unos amigos
y de pronto una pelea terminó con la noche,
este hombre se volvió a mi y dijo
ni hablar chico...
la culpa no es de nadie
y la mierda es de todos
un abrazo
fernando
Hola Lorena,
pues aqui reportandome,
después de este interesante viaje en la habana,
quiero agradecerte mucho los contactos,
lamentablemente sólo pude ver a un amigo de saul
que se llama vladimir,
debido a que el programa estuvo bastante cargado
y no había tanto tiempo,
hablé un poco con Eloisa nada mas,
y estuvimos en Cienfuegos gran parte del viaje,
se respira cierta tensión en Cuba,
por los próximos cambios
si es que los hay, y sigue el trabajo diario
para quedarse o salir,
mandaré algunas fotos,
por ahi recordé unas palabras
cuando bebimos hasta quedarnos inconcientes
con unos amigos
y de pronto una pelea terminó con la noche,
este hombre se volvió a mi y dijo
ni hablar chico...
la culpa no es de nadie
y la mierda es de todos
un abrazo
fernando
viernes, 27 de julio de 2007
Un mail más para mi alter ego (no tengo idea de quién es la remitente, pero me gustó su carta):
Laura Robles Aguilar
to lorena.mancilla
More options Jul 4
Pelaíta:
¿Cómo estás? ¿Cómo están Constancita, Domingo y el resto de la familia? ¿qué tal con la nieve de hace unos días?
Nosotros ya estamos instalados en Sevilla, después de preparativos agotadores (por eso de mi documentación) y de un viaje de casi 28 horas, con Simone que aún no se acostumbraba a sus correas y con todo lo que implica viajar con una guagua (llantos, pañales, etc.).
Afortunadamente ya estamos ubicados en un departamento (aquí le dice piso), que arrendó la empresa de Álvaro para nosotros, es más grande que nuestra casa de Valparaíso, tiene 3 dormitorios: 1 matrimonial (donde además está la cunita de Simone), una con una cama y la otra con 2 camas, así es que los estamos esperando. Álvaro ha dejado su vino en un sitio especial... a la espera de ser abierto cuando estén por aquí.
Te cuento que el piso está ubicado en el límite del casco antiguo, es un lugar lindo, con mucho que ver, yo he quedado encantada con la Pza. España, el río Guadalquivir también es muy lindo y los Sevillanos son muy simpáticos y graciosos al conversar, además de lindos.
Aquí a diferencia de cómo me sentía en EEUU, me siento gorda, porque las mujeres son muy estilizadas.
Bueno amiga, te escribo más otro día, mi Simone acaba de despertar de su siesta. Cuéntame cómo está todo por allá.
Besos y cariños para ti, Constancita, Domingo y el resto de la familia, los quiere mucho,
Ghislaine
PD: Por favor, envíame tus números telefónicos, se me quedó la libreta donde los anoté.
PD2: El número de nuestra casa es *4 9*4 5*6 3*5
Laura Robles Aguilar
More options Jul 4
Pelaíta:
¿Cómo estás? ¿Cómo están Constancita, Domingo y el resto de la familia? ¿qué tal con la nieve de hace unos días?
Nosotros ya estamos instalados en Sevilla, después de preparativos agotadores (por eso de mi documentación) y de un viaje de casi 28 horas, con Simone que aún no se acostumbraba a sus correas y con todo lo que implica viajar con una guagua (llantos, pañales, etc.).
Afortunadamente ya estamos ubicados en un departamento (aquí le dice piso), que arrendó la empresa de Álvaro para nosotros, es más grande que nuestra casa de Valparaíso, tiene 3 dormitorios: 1 matrimonial (donde además está la cunita de Simone), una con una cama y la otra con 2 camas, así es que los estamos esperando. Álvaro ha dejado su vino en un sitio especial... a la espera de ser abierto cuando estén por aquí.
Te cuento que el piso está ubicado en el límite del casco antiguo, es un lugar lindo, con mucho que ver, yo he quedado encantada con la Pza. España, el río Guadalquivir también es muy lindo y los Sevillanos son muy simpáticos y graciosos al conversar, además de lindos.
Aquí a diferencia de cómo me sentía en EEUU, me siento gorda, porque las mujeres son muy estilizadas.
Bueno amiga, te escribo más otro día, mi Simone acaba de despertar de su siesta. Cuéntame cómo está todo por allá.
Besos y cariños para ti, Constancita, Domingo y el resto de la familia, los quiere mucho,
Ghislaine
PD: Por favor, envíame tus números telefónicos, se me quedó la libreta donde los anoté.
PD2: El número de nuestra casa es *4 9*4 5*6 3*5
miércoles, 25 de julio de 2007
Hace poco más de siete años tuve una hija y no dormía. Ella hacía lo mismo que todos los recién nacidos: dormir, comer, esperar a que le cambiara el pañal, a que la bañara, a que la pusiera en el sol (¿Sabía usted que no es poco común que los bebés que nacen por cesárea sufran de ictericia y que para curarlos hay que ponerlos al sol? la mía nacio de forma natural y nunca estuvo amarilla).
Yo hacía lo mismo que mi mamá hizo conmigo: tocarla despúes de un rato de sueño para asegurarme de que seguía viva. Así era todas las noches: me dormía unos minutos y luego despertaba para moverla un poco (algo similar ocurre con los que acaban de nacer y con los que están a punto de morir: están tan cerca de la no-vida que se teme a su sueño).
Mi vida se adaptó a la de ella. Así como el interior de mi cuerpo se acostumbró a tenerla, el exterior cambiaba conforme a sus demandas: de mi pecho salía leche cuando ella tenía hambre (estuviera o no cerca de mí), me daba sed cuando la amamantaba y sentía como los huesos de mis caderas volvían a su lugar al hacerlo, mi sueño seguía de manera desordenada el horario del de ella. Mi olor cambió, cuando los amigos me abrazaban me decían: hueles a mamá.
Siempre supe que los bebés que toman pecho se enferman menos, así fue con ella. La gente me preguntaba: ¿y no se te ha enfermado? como si fuera algo normal, como si todos los bebés se enfermaran. Luego me decían bendiciones: "que dios te la cuide sana" era la más común. Al dejar de darle el pecho vino la primer enfermedad, algo en su estómago y vías respiratorias (este post tiene finta de drama médico del Discovery Channel), recuerdo que era tan pequeña que para pesarla el pediatra la cargó en sus brazos y se subió con ella en la báscula. Le dieron antibióticos y un montón de medicinas más, se alivió y al poco tiempo siguió un diagnóstico que no ha cambiado: bronquitis asmática.
¿Qué le puedo decir del asma? lo que quiera: hospitales, una bebita conectada a una mascarilla nebulizadora, antibióticos, esteroides, alergia a la penicilina, ronquera en el pecho, costillas y ojos hundidos, sudoraciones nocturnas, dormir con los ojos abiertos, ojeras, fiebre, noches de vigilarle la respiración, medicos abusivos, se aliviaba una semana y duraba tres enferma. Todo esto durante 4 años.
Cansada de darle medicinas que no la ayudaban, llamé a tres de mis amigas que desde mi punto de vista creen en brujerías (y quizá las practican). Las tres me recomendaron a tres médicos homeópatas distintos. El discurso de Mariana sonaba promisorio.
--No te vayas a asustar, mi mamá me dijo que parecía un consultorio de abortero, está bien feo, es en la calle tercera. Subes por una escalerita oscura y hasta vas a ver cebito en las paredes. El directorio de los consultorios está escrito con plumón y los sillones de la sala de espera parchados con tape plateado, hay una tele a la que le tienes que adivinar el canal y un chingo de juguetes, por todos lados. Es Homeópata Pediatra, te da la medicina en la consulta y a mí es lo único que me hace el paro con el asma. Te va a preguntar por el carácter de la niña, lo que le gusta comer, y cosas así.
La descripción de Mariana se quedó corta. Su oficina era un caos, escribía con una maquinita de escribir eléctrica a la que se le descompuso la "a", no tenía secretaria y él mismo iba tomando citas por teléfono. En todo momento desconfié de su titulo de la UNAM colgado en la pared, estuve a punto de arrepentirme, pero si ya estaba dispuesta a buscarle a mi hija una curandera para que le hiciera una limpia de huevo, por qué no había de permitir que la tratara este señor.
Ninis tomo de manos del doctor la primer capsulita en la boca, yo una receta que tenía varias cápsulas pegadas con cinta, la receta explicaba el procedimiento de preparación y la dósis, además el doctor me dio un frasco que contenía esferitas blancas, el tratamiento se intercalaba y duraba tres meses, los mismos que Ninis estuvo sana, el periodo más largo en cuatro años (en el Discovery aquí pondrían comerciales).
Un tiempo después me cambié de casa (yo sé que era algo de mi antigua casa era lo que le hacía mal), su salud se fue fortaleciendo y dejé de llevarla con el homeópata. Hace poco la llevé de nuevo, sólo por prevención. Le dió las medicinas y me dijo, como siempre, que no le permitiera tomar chocolates o cafeína, pero la Ninis es la Ninis y "esque los chocolates son deliciosos mamá" (así es, mi hija incluye constantemente la palabra delicioso en sus enunciados y no se refiere a mí como mami, ni má, mi amá, me dice mamá).
Tras un largo tiempo de buena salud se enfermó de nuevo. Soy estricta con los horarios de su medicina, pero ella es voluntariosa. El chocolate está prohibido y cuando alguien le ofrece lo anuncia con gran tristeza. Desde hace dos noches la duermo conmigo para vigilarle la respiración, la pego a mi cuerpo, la muevo como cuando estaba recién nacida y me siento culpable cuando me quedo dormida. Culpable es poco, me siento de la chingada cuando me da sueño. Por fortuna parece que hoy dormiremos bien, las dos.
Yo hacía lo mismo que mi mamá hizo conmigo: tocarla despúes de un rato de sueño para asegurarme de que seguía viva. Así era todas las noches: me dormía unos minutos y luego despertaba para moverla un poco (algo similar ocurre con los que acaban de nacer y con los que están a punto de morir: están tan cerca de la no-vida que se teme a su sueño).
Mi vida se adaptó a la de ella. Así como el interior de mi cuerpo se acostumbró a tenerla, el exterior cambiaba conforme a sus demandas: de mi pecho salía leche cuando ella tenía hambre (estuviera o no cerca de mí), me daba sed cuando la amamantaba y sentía como los huesos de mis caderas volvían a su lugar al hacerlo, mi sueño seguía de manera desordenada el horario del de ella. Mi olor cambió, cuando los amigos me abrazaban me decían: hueles a mamá.
Siempre supe que los bebés que toman pecho se enferman menos, así fue con ella. La gente me preguntaba: ¿y no se te ha enfermado? como si fuera algo normal, como si todos los bebés se enfermaran. Luego me decían bendiciones: "que dios te la cuide sana" era la más común. Al dejar de darle el pecho vino la primer enfermedad, algo en su estómago y vías respiratorias (este post tiene finta de drama médico del Discovery Channel), recuerdo que era tan pequeña que para pesarla el pediatra la cargó en sus brazos y se subió con ella en la báscula. Le dieron antibióticos y un montón de medicinas más, se alivió y al poco tiempo siguió un diagnóstico que no ha cambiado: bronquitis asmática.
¿Qué le puedo decir del asma? lo que quiera: hospitales, una bebita conectada a una mascarilla nebulizadora, antibióticos, esteroides, alergia a la penicilina, ronquera en el pecho, costillas y ojos hundidos, sudoraciones nocturnas, dormir con los ojos abiertos, ojeras, fiebre, noches de vigilarle la respiración, medicos abusivos, se aliviaba una semana y duraba tres enferma. Todo esto durante 4 años.
Cansada de darle medicinas que no la ayudaban, llamé a tres de mis amigas que desde mi punto de vista creen en brujerías (y quizá las practican). Las tres me recomendaron a tres médicos homeópatas distintos. El discurso de Mariana sonaba promisorio.
--No te vayas a asustar, mi mamá me dijo que parecía un consultorio de abortero, está bien feo, es en la calle tercera. Subes por una escalerita oscura y hasta vas a ver cebito en las paredes. El directorio de los consultorios está escrito con plumón y los sillones de la sala de espera parchados con tape plateado, hay una tele a la que le tienes que adivinar el canal y un chingo de juguetes, por todos lados. Es Homeópata Pediatra, te da la medicina en la consulta y a mí es lo único que me hace el paro con el asma. Te va a preguntar por el carácter de la niña, lo que le gusta comer, y cosas así.
La descripción de Mariana se quedó corta. Su oficina era un caos, escribía con una maquinita de escribir eléctrica a la que se le descompuso la "a", no tenía secretaria y él mismo iba tomando citas por teléfono. En todo momento desconfié de su titulo de la UNAM colgado en la pared, estuve a punto de arrepentirme, pero si ya estaba dispuesta a buscarle a mi hija una curandera para que le hiciera una limpia de huevo, por qué no había de permitir que la tratara este señor.
Ninis tomo de manos del doctor la primer capsulita en la boca, yo una receta que tenía varias cápsulas pegadas con cinta, la receta explicaba el procedimiento de preparación y la dósis, además el doctor me dio un frasco que contenía esferitas blancas, el tratamiento se intercalaba y duraba tres meses, los mismos que Ninis estuvo sana, el periodo más largo en cuatro años (en el Discovery aquí pondrían comerciales).
Un tiempo después me cambié de casa (yo sé que era algo de mi antigua casa era lo que le hacía mal), su salud se fue fortaleciendo y dejé de llevarla con el homeópata. Hace poco la llevé de nuevo, sólo por prevención. Le dió las medicinas y me dijo, como siempre, que no le permitiera tomar chocolates o cafeína, pero la Ninis es la Ninis y "esque los chocolates son deliciosos mamá" (así es, mi hija incluye constantemente la palabra delicioso en sus enunciados y no se refiere a mí como mami, ni má, mi amá, me dice mamá).
Tras un largo tiempo de buena salud se enfermó de nuevo. Soy estricta con los horarios de su medicina, pero ella es voluntariosa. El chocolate está prohibido y cuando alguien le ofrece lo anuncia con gran tristeza. Desde hace dos noches la duermo conmigo para vigilarle la respiración, la pego a mi cuerpo, la muevo como cuando estaba recién nacida y me siento culpable cuando me quedo dormida. Culpable es poco, me siento de la chingada cuando me da sueño. Por fortuna parece que hoy dormiremos bien, las dos.
lunes, 23 de julio de 2007
No me gusta que me avisen los sueños. No me gustan las premoniciones ni los adivinos porque creo en sus talentos. La incertidumbre es el mejor consuelo ante una tragedia.
Aquí no tenemos jurados ni juicios ni pruebas ni programas de televisión que resuelven un crimen midiendo la densidad del aire. Aquí lo único que nos queda es el discurso histórico que cabe dentro de un corrido, y lo que se habla de casa en casa, de taxi en taxi, de susurro en susurro, de esa incertidumbre nace la magia y la leyenda.
Caminaba a la mitad de una calle al borde de un ataque de pánico. Teniendo la certeza de que estaba a punto de morir, pensando en mis sueños y en los mensajes que me dejan: Mi hija y un insecto saliendo de su pelo, una especie de cucaracha/piojo/ciempiés/escarabajo, verme tomarlo con la mano y cortarlo a la mitad sobre un pedazo de madera, ver sus patas grises y brillosas, sus movimientos de ciempiés muriendo.
Desde chica supe que los malos sueños se neutralizan hablándolos, hoy no lo hice. Sólo le dije a mi hija: tuve un mal sueño.
Sentí durante todo el día aire de muerte, miedo. Esperé la balacera, el enfrentamiento de policías, el asalto, el choque en la carretera, esperé con paciencia y nieve de nuez a que saliera un caballo desbocado y me matara, a que me cayera un meteorito del cielo, esperé y esperé pero no pasó nada. Hasta que pasó lo que pasó.
(no me pregunte qué)
Aquí no tenemos jurados ni juicios ni pruebas ni programas de televisión que resuelven un crimen midiendo la densidad del aire. Aquí lo único que nos queda es el discurso histórico que cabe dentro de un corrido, y lo que se habla de casa en casa, de taxi en taxi, de susurro en susurro, de esa incertidumbre nace la magia y la leyenda.
Caminaba a la mitad de una calle al borde de un ataque de pánico. Teniendo la certeza de que estaba a punto de morir, pensando en mis sueños y en los mensajes que me dejan: Mi hija y un insecto saliendo de su pelo, una especie de cucaracha/piojo/ciempiés/escarabajo, verme tomarlo con la mano y cortarlo a la mitad sobre un pedazo de madera, ver sus patas grises y brillosas, sus movimientos de ciempiés muriendo.
Desde chica supe que los malos sueños se neutralizan hablándolos, hoy no lo hice. Sólo le dije a mi hija: tuve un mal sueño.
Sentí durante todo el día aire de muerte, miedo. Esperé la balacera, el enfrentamiento de policías, el asalto, el choque en la carretera, esperé con paciencia y nieve de nuez a que saliera un caballo desbocado y me matara, a que me cayera un meteorito del cielo, esperé y esperé pero no pasó nada. Hasta que pasó lo que pasó.
(no me pregunte qué)
El Secreto, la sabiduría deficiente.
Por: Alejandro Chavarria Rojo
La más nueva farsa de la New Age hace su aparición de la pluma de una escritora australiana llamada Rhonda Byrnes, primero en libro luego en película, y de nuevo asistimos a la decadencia de la razón, a la ingenuidad como ídolo predominante, a la mesmerización de masas de desesperados, de obtusos, de almas en pos de una felicidad puramente material, esclavos de la angustia posmoderna, del capitalismo más cruel, destructor de la capacidad critica e impositor de dogmas triviales y métodos nuevos de explotación.
El filme basado, por supuesto, en el libro, comienza como si de una novela de Dan Brown se tratara, el misterio antes de la sorpresa, el sigilo, la duda, lo desterrado de la luz, y luego una tabla con extraños caracteres, La Tabla Esmeralda, ella es la imagen del secreto. Desde aquí comienza la farsa, La tabla esmeralda es un texto breve atribuido al mítico Hermes Trismegisto, su contenido está formado por varios preceptos que se supone transmiten la esencia de la gran obra alquímica, del poder de transmutación implícito en los objetos minerales, si esto es un secreto no tiene nada que ver con el de la película en cuestión, su contexto es el de los sabios alquimistas, pobres espíritus degradados por el pensamiento moderno a ser meros visionarios anodinos, pero cuya labor no ha sido comprendida aun en su totalidad.
Este es el tono general del Secreto, la seudomística, la espiritualidad tergiversada hasta ser un elemento ajeno a sí misma. Arma dogmática que palia la necesidad religiosa inherente a la especie humana, para al final dejar insatisfecha tal necesidad y elevar de nuevo la desazón a las cimas altas de la carencia, convirtiendo tal proceso en un círculo vicioso en donde el elemento abyecto es el ideal corrompido, el Secreto en este caso.
El Secreto es sencillo y es múltiple a la vez, en concreto se trata de que el universo es mental y de que el hombre lo crea. El pensamiento, se dice, es la fuente de energía más poderosa, capaz de moldear el medio a su antojo, de cumplir el deseo más absurdo, la imaginación más desaforada. Todo es posible por medio del pensamiento, desde una taza de café hasta curar una enfermedad terminal, desde un sitio de estacionamiento a la fortuna monetaria.
La ley fundamental que sostiene la existencia del Secreto es la ley de atracción, una ley sin soporte científico, cuyo nombramiento es meramente arbitrario pues de ninguna forma cumple los requisitos que las leyes científicas requieren. Es decir, es una ley autoproclamada, casi dictatorial. Dicha ley dice que todo lo que pensemos estará cerca de nosotros, en otras palabras, las personas atraen lo que pasa por su mente. Si piensas en las cosas que quieres se cumplirán, pero si piensas en las cosas que no quieres también se cumplirán aunque de forma aciaga.
Este punto ya es preocupante, pues en la mente suceden muchos pensamientos y la mayoría están más allá de nuestro control, un cambio de posición optimista es una nimiedad para los procesos inconcientes. No puedo imaginar cuantas humanidades ha destruido una sola persona, cuantos crímenes ha cometido, las veces que cada individuo ha derramado la sangre del universo mismo. El Secreto permite el horror.
Luego vienen ciertos pasos para aprovechar esta ley de atracción, he aquí la multiplicidad, ellos son: el pedir, el recibir y el ponerse en consonancia con el universo. Así si se pide algo el universo se encarga de proporcionarlo, pero durante el envió del articulo habrá que concentrar las ideas en el objeto deseado. Este sistema de envió no es seguro, y si tarda mucho tiempo es culpa del sujeto que no se encuentra suficientemente convencido de que desea en verdad su producto. Digamos que la empresa del universo pone esto último en letras pequeñas, excelente estrategia para una corporación de tal envergadura.
Y eso es el Secreto, querer, pedir y recibir. La vida, así vista, queda reducida a una mañana frente a programas de infomerciales, a un telemarketing espiritual.
Por supuesto esta idea de por sí es terrible, proclama el estatismo como forma de vida, cierto es que la pasividad es el fruto de la sabiduría, aprender a no actuar es la enseñanza final de todo hombre, pero esto requiere una vida comprometida con la preparación espiritual, sacrificios y sufrimiento. El secreto en cambio proclama la vida inútil, pedir y esperar, no hay más que hacer, no importa el trabajar duro, el luchar por las ideas, el esforzarse en construir algo, esto es inconveniente, todo se reduce a sentarse e imaginar.
Tal actitud, al parecer inocua, esconde tras de sí el ideal de todo gobierno autoritario, implantar la pasividad y el hedonismo como formas de control. No hay mejor manera de gobernar y de vender que si el electorado está constituido por una masa de inconscientes cuya única preocupación es la satisfacción personal. Ahí donde el individuo es rey no hay lugar para el alzamiento en armas, para la protesta, para la revolución. Y sin criterio ciudadano las políticas de estado pueden ser despóticas, y que peor dictadura que la oligarquía de lo comercial, del consumo desmedido. El Secreto: una faceta más de los medios de explotación.
Los primeros en acudir a este recurso han de ser todos los infelices cuya vida ha girado en torno al sueño del consumismo y se ha colisionado con las puertas de la realidad. Por otra parte, los pocos que han logrado alcanzar un alto estatus económico se han dado cuenta, tarde, que la profundidad de la tristeza es inherente al género humano, los lujos son distractores, pero no solucionan la esencia de la melancolía. Sueños fatuos los del hombre que quiere ser feliz, abnegará su vida a un delirio, a una ilusión corrosiva.
La responsabilidad de la vida no es del universo, es del hombre que está poseído por ella, la existencia exige dolor y voluntad, el secreto omite que el hedonismo únicamente es una parte del ser, que su estancia en el mundo requiere contrastes, paradojas, que si el hombre busca crecer debe prepararse a enfrentar las crisis, y que si las salda otras advendrán y así por el resto de sus días, tal es la aventura del hombre, tal es su sino. No hay fatalidad, sin embargo, momentos de éxtasis se entrecruzan con instantes de sufrimiento, así el hombre crece, se conoce a sí mismo y alcanza la inexistencia, acaso único remanso plausible.
El secreto basa su propuesta en una deformidad, en un desequilibrio, pues cree que todo en el mundo tiende al bienestar, a la armonía. Pero esto no es así, el sinsentido tiene también su parte, el caos reclama la potestad del cosmos, nuestro vociferado orden es una delusión, las galaxias chocan constantemente, los soles mueren y las pequeñas partículas colisionan cada segundo sin razón aparente, si el universo no prescinde del caos menos nosotros, breves criaturas, granos de arena en un desierto infinito.
Se equivocan los que proclaman que el mundo debe ser bueno, el Diablo tiene su lugar propio y lo merece, a él debemos el movimiento, la dialéctica, la renovación de las energías. Sin su actuar perverso qué seriamos sino meros objetos de los juegos de Dios. Sin el mal no habría albedrío ni dinámica.
Se intuye, por tanto, el horrible desequilibro a que insta la enseñanza del pretendido secreto. Un mundo en que todos tuvieran todo, en que la felicidad se extendiera, seria una pesadilla, el hastió no tardaría en convertir a los felices en asesinos, la masacre solucionaría al fin tan estigia situación. Por suerte esto no es posible, las barreas de la política y de la economía resguardan la fluctuación del capital y la distribución desigual del bienestar y de la infelicidad.
Pregunta un "filósofo" en la película, "¿Porqué crees que el 1% de la población gana alrededor del 96% de lo que esta siendo ganado? ¿Crees que es una casualidad?". Claro que no, y la respuesta real no es concordante con el Secreto, habría que decir que a esta desigualdad se le llama Capitalismo, periodo histórico y acomodación económica que fue estudiada hace tiempo por un filósofo de verdad llamado Karl Marx; la plusvalía, los medios de producción y una tal clase proletaria tienen que ver con dicho fenómeno.
Pero el discurso del "filosofo" de la película, cual charlatán, es seguro e intimidante, hace pensar que en realidad cree que proclama la verdad única. Como él todos los oradores exponen su peculiar secreto, su alegato lleno de contradicciones y de credos pecuniarios, oradores que se distinguen por títulos como: "Visionario" "Autor" "Filosofo" "Metafísico" y otros igual de irrisorios. Estos "visionarios" le exigen, y es que la doctrina es ya una exigencia, a la gente que crea, que forje sus sueños en lo meramente fastuoso. Sin ir demasiado lejos Jack Canfield el escritor de un libro que no merece nombrarse, habla de cómo consiguió su primer millón de dólares. A eso se le llama marketing y su empresa, basada en un libro insulso, florece gracias a personas ingenuas, pobres de espíritu, las mismas que seguramente creerán en el filme del que aquí se habla.
Ni siquiera el misticismo es tan incauto, veamos una cita del Kybalion, otra presunta obra de Hermes Trismegisto que aclara muy bien la imbécil posición del Secreto:
El sabio a medias, reconociendo la irrealidad relativa del Universo, se imagina que puede desafiar sus leyes, ése no es más que un tonto vano y presuntuoso, que se estrellará contra las rocas y será aplastado por los elementos, en razón de su locura.
La negación presuntuosa llena la diégesis del Secreto, última forma de la empresa de la Nueva Era, profundo accidente en el camino del entendimiento humano. Documental falaz dueño de un lenguaje doctrinario y de recursos arguméntales pueriles, de citas fuera de contexto, que forman juntos una sabiduría para tontos, deficiente. El rostro de este secreto debería ser, si la razón tuviera un lugar en el mundo, al menos invisible, pues su crasa presencia insulta la inteligencia de los hombres.
--
El mito de la realidad:
Por: Alejandro Chavarria Rojo
La más nueva farsa de la New Age hace su aparición de la pluma de una escritora australiana llamada Rhonda Byrnes, primero en libro luego en película, y de nuevo asistimos a la decadencia de la razón, a la ingenuidad como ídolo predominante, a la mesmerización de masas de desesperados, de obtusos, de almas en pos de una felicidad puramente material, esclavos de la angustia posmoderna, del capitalismo más cruel, destructor de la capacidad critica e impositor de dogmas triviales y métodos nuevos de explotación.
El filme basado, por supuesto, en el libro, comienza como si de una novela de Dan Brown se tratara, el misterio antes de la sorpresa, el sigilo, la duda, lo desterrado de la luz, y luego una tabla con extraños caracteres, La Tabla Esmeralda, ella es la imagen del secreto. Desde aquí comienza la farsa, La tabla esmeralda es un texto breve atribuido al mítico Hermes Trismegisto, su contenido está formado por varios preceptos que se supone transmiten la esencia de la gran obra alquímica, del poder de transmutación implícito en los objetos minerales, si esto es un secreto no tiene nada que ver con el de la película en cuestión, su contexto es el de los sabios alquimistas, pobres espíritus degradados por el pensamiento moderno a ser meros visionarios anodinos, pero cuya labor no ha sido comprendida aun en su totalidad.
Este es el tono general del Secreto, la seudomística, la espiritualidad tergiversada hasta ser un elemento ajeno a sí misma. Arma dogmática que palia la necesidad religiosa inherente a la especie humana, para al final dejar insatisfecha tal necesidad y elevar de nuevo la desazón a las cimas altas de la carencia, convirtiendo tal proceso en un círculo vicioso en donde el elemento abyecto es el ideal corrompido, el Secreto en este caso.
El Secreto es sencillo y es múltiple a la vez, en concreto se trata de que el universo es mental y de que el hombre lo crea. El pensamiento, se dice, es la fuente de energía más poderosa, capaz de moldear el medio a su antojo, de cumplir el deseo más absurdo, la imaginación más desaforada. Todo es posible por medio del pensamiento, desde una taza de café hasta curar una enfermedad terminal, desde un sitio de estacionamiento a la fortuna monetaria.
La ley fundamental que sostiene la existencia del Secreto es la ley de atracción, una ley sin soporte científico, cuyo nombramiento es meramente arbitrario pues de ninguna forma cumple los requisitos que las leyes científicas requieren. Es decir, es una ley autoproclamada, casi dictatorial. Dicha ley dice que todo lo que pensemos estará cerca de nosotros, en otras palabras, las personas atraen lo que pasa por su mente. Si piensas en las cosas que quieres se cumplirán, pero si piensas en las cosas que no quieres también se cumplirán aunque de forma aciaga.
Este punto ya es preocupante, pues en la mente suceden muchos pensamientos y la mayoría están más allá de nuestro control, un cambio de posición optimista es una nimiedad para los procesos inconcientes. No puedo imaginar cuantas humanidades ha destruido una sola persona, cuantos crímenes ha cometido, las veces que cada individuo ha derramado la sangre del universo mismo. El Secreto permite el horror.
Luego vienen ciertos pasos para aprovechar esta ley de atracción, he aquí la multiplicidad, ellos son: el pedir, el recibir y el ponerse en consonancia con el universo. Así si se pide algo el universo se encarga de proporcionarlo, pero durante el envió del articulo habrá que concentrar las ideas en el objeto deseado. Este sistema de envió no es seguro, y si tarda mucho tiempo es culpa del sujeto que no se encuentra suficientemente convencido de que desea en verdad su producto. Digamos que la empresa del universo pone esto último en letras pequeñas, excelente estrategia para una corporación de tal envergadura.
Y eso es el Secreto, querer, pedir y recibir. La vida, así vista, queda reducida a una mañana frente a programas de infomerciales, a un telemarketing espiritual.
Por supuesto esta idea de por sí es terrible, proclama el estatismo como forma de vida, cierto es que la pasividad es el fruto de la sabiduría, aprender a no actuar es la enseñanza final de todo hombre, pero esto requiere una vida comprometida con la preparación espiritual, sacrificios y sufrimiento. El secreto en cambio proclama la vida inútil, pedir y esperar, no hay más que hacer, no importa el trabajar duro, el luchar por las ideas, el esforzarse en construir algo, esto es inconveniente, todo se reduce a sentarse e imaginar.
Tal actitud, al parecer inocua, esconde tras de sí el ideal de todo gobierno autoritario, implantar la pasividad y el hedonismo como formas de control. No hay mejor manera de gobernar y de vender que si el electorado está constituido por una masa de inconscientes cuya única preocupación es la satisfacción personal. Ahí donde el individuo es rey no hay lugar para el alzamiento en armas, para la protesta, para la revolución. Y sin criterio ciudadano las políticas de estado pueden ser despóticas, y que peor dictadura que la oligarquía de lo comercial, del consumo desmedido. El Secreto: una faceta más de los medios de explotación.
Los primeros en acudir a este recurso han de ser todos los infelices cuya vida ha girado en torno al sueño del consumismo y se ha colisionado con las puertas de la realidad. Por otra parte, los pocos que han logrado alcanzar un alto estatus económico se han dado cuenta, tarde, que la profundidad de la tristeza es inherente al género humano, los lujos son distractores, pero no solucionan la esencia de la melancolía. Sueños fatuos los del hombre que quiere ser feliz, abnegará su vida a un delirio, a una ilusión corrosiva.
La responsabilidad de la vida no es del universo, es del hombre que está poseído por ella, la existencia exige dolor y voluntad, el secreto omite que el hedonismo únicamente es una parte del ser, que su estancia en el mundo requiere contrastes, paradojas, que si el hombre busca crecer debe prepararse a enfrentar las crisis, y que si las salda otras advendrán y así por el resto de sus días, tal es la aventura del hombre, tal es su sino. No hay fatalidad, sin embargo, momentos de éxtasis se entrecruzan con instantes de sufrimiento, así el hombre crece, se conoce a sí mismo y alcanza la inexistencia, acaso único remanso plausible.
El secreto basa su propuesta en una deformidad, en un desequilibrio, pues cree que todo en el mundo tiende al bienestar, a la armonía. Pero esto no es así, el sinsentido tiene también su parte, el caos reclama la potestad del cosmos, nuestro vociferado orden es una delusión, las galaxias chocan constantemente, los soles mueren y las pequeñas partículas colisionan cada segundo sin razón aparente, si el universo no prescinde del caos menos nosotros, breves criaturas, granos de arena en un desierto infinito.
Se equivocan los que proclaman que el mundo debe ser bueno, el Diablo tiene su lugar propio y lo merece, a él debemos el movimiento, la dialéctica, la renovación de las energías. Sin su actuar perverso qué seriamos sino meros objetos de los juegos de Dios. Sin el mal no habría albedrío ni dinámica.
Se intuye, por tanto, el horrible desequilibro a que insta la enseñanza del pretendido secreto. Un mundo en que todos tuvieran todo, en que la felicidad se extendiera, seria una pesadilla, el hastió no tardaría en convertir a los felices en asesinos, la masacre solucionaría al fin tan estigia situación. Por suerte esto no es posible, las barreas de la política y de la economía resguardan la fluctuación del capital y la distribución desigual del bienestar y de la infelicidad.
Pregunta un "filósofo" en la película, "¿Porqué crees que el 1% de la población gana alrededor del 96% de lo que esta siendo ganado? ¿Crees que es una casualidad?". Claro que no, y la respuesta real no es concordante con el Secreto, habría que decir que a esta desigualdad se le llama Capitalismo, periodo histórico y acomodación económica que fue estudiada hace tiempo por un filósofo de verdad llamado Karl Marx; la plusvalía, los medios de producción y una tal clase proletaria tienen que ver con dicho fenómeno.
Pero el discurso del "filosofo" de la película, cual charlatán, es seguro e intimidante, hace pensar que en realidad cree que proclama la verdad única. Como él todos los oradores exponen su peculiar secreto, su alegato lleno de contradicciones y de credos pecuniarios, oradores que se distinguen por títulos como: "Visionario" "Autor" "Filosofo" "Metafísico" y otros igual de irrisorios. Estos "visionarios" le exigen, y es que la doctrina es ya una exigencia, a la gente que crea, que forje sus sueños en lo meramente fastuoso. Sin ir demasiado lejos Jack Canfield el escritor de un libro que no merece nombrarse, habla de cómo consiguió su primer millón de dólares. A eso se le llama marketing y su empresa, basada en un libro insulso, florece gracias a personas ingenuas, pobres de espíritu, las mismas que seguramente creerán en el filme del que aquí se habla.
Ni siquiera el misticismo es tan incauto, veamos una cita del Kybalion, otra presunta obra de Hermes Trismegisto que aclara muy bien la imbécil posición del Secreto:
El sabio a medias, reconociendo la irrealidad relativa del Universo, se imagina que puede desafiar sus leyes, ése no es más que un tonto vano y presuntuoso, que se estrellará contra las rocas y será aplastado por los elementos, en razón de su locura.
La negación presuntuosa llena la diégesis del Secreto, última forma de la empresa de la Nueva Era, profundo accidente en el camino del entendimiento humano. Documental falaz dueño de un lenguaje doctrinario y de recursos arguméntales pueriles, de citas fuera de contexto, que forman juntos una sabiduría para tontos, deficiente. El rostro de este secreto debería ser, si la razón tuviera un lugar en el mundo, al menos invisible, pues su crasa presencia insulta la inteligencia de los hombres.
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El mito de la realidad:
viernes, 20 de julio de 2007
EL JUEGO
Me invitó Abril Castro (que invitó junto conmigo a: Paloma, Román, Maggie, Syl, Mónica Arreola, Kara y Jenny).
REGLAS:
1.Cada jugador(a) comienza con un listado de 8 cosas sobre sí mismo.
2. Tienen que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las
reglas del juego.
3. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar, y
anotar sus blogs/nombres.
4. No olvides dejarles un comentario en sus blogs respectivos de que
han sido invitadas a participar, refiriendo al post de tu blog: "El
Juego".
Invito a: Verde, Claudia, Irra, Guillermo (cetrería), Miriam (marabierto),Noé, 3:00 am, Jazz.
1. Me cae gorda la gente perfecta, la gente que sabe todo y que debe corregirlo todo, la gente que escribe textos inmaculados, con el acentito y la gramatiquita y la sintaxita para que parezca que lo hacen bien, que escriben de cosas serias e importantes, que conocen a todos los autores y meten cuarenta citas por página, que llaman a los autores por su apellido como si fueran sus colegas y que al caminar van apestando el chingado librito bajo el sobaco. Me gustan las erratas, los errores, las faltas de ortografía inocentes, las palabras inventadas y los arcaísmos, la mugre, los textos escritos a la brava, lo que no pretende decir nada importante, lo que no busca alabanzas ni erudición, lo que no necesita sostenerse con las palabras de otro.
2. Me gustan los juicios personales y subjetivos, las peleas limpias, uno a uno y a puñetazo limpio (los duelos también son muy románticos), me molestan las críticas vagas, en las que se cita a este autor y al otro, son pleitos montoneros en los que se gana más por número y nombre que por razones.
3. También me caen mal los que llevan cada pelo en su sitio, que tienen casas impecables, refrigeradores ordenados, rutinas predeterminadas, y los zapatos sin siquiera un poquito de tierra. Me enfadan y me dan ganas de matar a patadas a los que pretenden hablar de música (como si se pudiera hablar de la música), pero no hacen más que hablar del chisme, del nombre del disco, del año, del artista, bien sabe usted que eso es todo menos música.
4. Me gusta lo viejo, lo que no viene en paquetito, lo que se envuelve en periódico (así sean cacahuates). Disfruto de lo impredecible y de las dos de la mañana (siempre, aunque me duerma). No me gusta pintarme las uñas (me duelen cuando lo hago), nunca he usado postizas (y espero no hacerlo jamás).
5. Odio los celulares y me da mucha tristeza la gente que va hablando sola, a veces los veo como si quisieran estar con la voz que escuchan, pero se tienen que conformar con la soledad de un artefacto pegado en la oreja.
6. Tengo una obsesión con los calcetines cómodos, de algodón, con un poquito de elástico, que no me lastimen los dedos ni los talones porque si me molestan, no me los vuelvo a poner. Igual con los zapatos, que deben ser del 8.5 o del 9, que no aprieten, que no se salgan. Lo mismo con los pantalones, del 6 o 7, dependiendo el estilo, que no se caigan, que no ahorquen. Y las chamarras, que no pesen mucho y que sean calientitas.
7. Por morbo pedí que se me dieran ocho adjetivos para este post. Por exhibicionismo los publico: arrogante, neurótica, miedosa, (censurado), compasiva, compleja, (censurado), buena.
8. Me gusta mucho mi nombre. Me gustan mis amigos. Me gusta que mi hija conozca gente interesante y que se le trate como ser humano (a los niños se les suele tratar como perritos o como idiotas, creo que los idiotas tambien son seres humanos, en fin, ya sabe lo que quiero decir).
(rompí las reglas, estas son mucho más que ocho cosas... pero bueno, hay ocho números.
Me invitó Abril Castro (que invitó junto conmigo a: Paloma, Román, Maggie, Syl, Mónica Arreola, Kara y Jenny).
REGLAS:
1.Cada jugador(a) comienza con un listado de 8 cosas sobre sí mismo.
2. Tienen que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las
reglas del juego.
3. Tienen que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar, y
anotar sus blogs/nombres.
4. No olvides dejarles un comentario en sus blogs respectivos de que
han sido invitadas a participar, refiriendo al post de tu blog: "El
Juego".
Invito a: Verde, Claudia, Irra, Guillermo (cetrería), Miriam (marabierto),Noé, 3:00 am, Jazz.
1. Me cae gorda la gente perfecta, la gente que sabe todo y que debe corregirlo todo, la gente que escribe textos inmaculados, con el acentito y la gramatiquita y la sintaxita para que parezca que lo hacen bien, que escriben de cosas serias e importantes, que conocen a todos los autores y meten cuarenta citas por página, que llaman a los autores por su apellido como si fueran sus colegas y que al caminar van apestando el chingado librito bajo el sobaco. Me gustan las erratas, los errores, las faltas de ortografía inocentes, las palabras inventadas y los arcaísmos, la mugre, los textos escritos a la brava, lo que no pretende decir nada importante, lo que no busca alabanzas ni erudición, lo que no necesita sostenerse con las palabras de otro.
2. Me gustan los juicios personales y subjetivos, las peleas limpias, uno a uno y a puñetazo limpio (los duelos también son muy románticos), me molestan las críticas vagas, en las que se cita a este autor y al otro, son pleitos montoneros en los que se gana más por número y nombre que por razones.
3. También me caen mal los que llevan cada pelo en su sitio, que tienen casas impecables, refrigeradores ordenados, rutinas predeterminadas, y los zapatos sin siquiera un poquito de tierra. Me enfadan y me dan ganas de matar a patadas a los que pretenden hablar de música (como si se pudiera hablar de la música), pero no hacen más que hablar del chisme, del nombre del disco, del año, del artista, bien sabe usted que eso es todo menos música.
4. Me gusta lo viejo, lo que no viene en paquetito, lo que se envuelve en periódico (así sean cacahuates). Disfruto de lo impredecible y de las dos de la mañana (siempre, aunque me duerma). No me gusta pintarme las uñas (me duelen cuando lo hago), nunca he usado postizas (y espero no hacerlo jamás).
5. Odio los celulares y me da mucha tristeza la gente que va hablando sola, a veces los veo como si quisieran estar con la voz que escuchan, pero se tienen que conformar con la soledad de un artefacto pegado en la oreja.
6. Tengo una obsesión con los calcetines cómodos, de algodón, con un poquito de elástico, que no me lastimen los dedos ni los talones porque si me molestan, no me los vuelvo a poner. Igual con los zapatos, que deben ser del 8.5 o del 9, que no aprieten, que no se salgan. Lo mismo con los pantalones, del 6 o 7, dependiendo el estilo, que no se caigan, que no ahorquen. Y las chamarras, que no pesen mucho y que sean calientitas.
7. Por morbo pedí que se me dieran ocho adjetivos para este post. Por exhibicionismo los publico: arrogante, neurótica, miedosa, (censurado), compasiva, compleja, (censurado), buena.
8. Me gusta mucho mi nombre. Me gustan mis amigos. Me gusta que mi hija conozca gente interesante y que se le trate como ser humano (a los niños se les suele tratar como perritos o como idiotas, creo que los idiotas tambien son seres humanos, en fin, ya sabe lo que quiero decir).
(rompí las reglas, estas son mucho más que ocho cosas... pero bueno, hay ocho números.
jueves, 19 de julio de 2007
Hoy pasé por el Southwestern College campus San Ysidro, por el mismo lugar que antes era un restaurante McDonald´s. En el monumento de las veintiún columnas había flores, eran canastitas de claveles rojos y blancos, una por cada muerto. Ayer se cumplieron veintitrés años de que James Oliver Huberty armado de una Uzi, una 9mm y una escopeta mató a:
Elsa Herlinda Borboa-Firro, 19 (empleada de McDonald')
Neva Denise Caine, 22 (Gerente de McDonald's)
Michelle Deanne Carncross, 18
María Elena Colmenero-Silva, 19
David Flores Delgado, 11
Gloria López González, 23
Omar Alonso Hernández, 11
Blythe Regan Herrera, 31 (madre de Mateo Herrera)
Mateo Herrera, 11
Paulina Aquino López, 21 (empleada de McDonald's)
Margarita Padilla, 18 (empleada de McDonald's)
Claudia Pérez, 9
Jose Rubén Lozano Pérez, 19
Carlos Reyes, 8 months
Jackie Lynn Wright Reyes, 18 (madre de Carlos Reyes)
Victor Maximilliano Rivera, 25
Arisdelsi Vuelvas Vargas, 31
Hugo Luis Velazquez Vázquez, 45
Laurence Herman "Gus" Versluis, 62
Aída Velazquez Victoria, 69
Miguel Victoria-Ulloa, 74 (Esposo de Aída Victoria)
Llámeme paranoica si quiere, pero prefiero evitar los lugares de fastfood, y si no es posible busco sentarme de frente a la puerta, en un lugar donde sea fácil esconderse o escapar en caso de emergencia y siempre me alejo de las ventanas en cualquier bar o restaurante.
(El de la foto es Alberto Leos, en 1984 era cocinero del McDonald´s, sobrevivió la balacera y hoy es sargento de la policía de San Diego)
Para leer más vaya usted:
Elsa Herlinda Borboa-Firro, 19 (empleada de McDonald')
Neva Denise Caine, 22 (Gerente de McDonald's)
Michelle Deanne Carncross, 18
María Elena Colmenero-Silva, 19
David Flores Delgado, 11
Gloria López González, 23
Omar Alonso Hernández, 11
Blythe Regan Herrera, 31 (madre de Mateo Herrera)
Mateo Herrera, 11
Paulina Aquino López, 21 (empleada de McDonald's)
Margarita Padilla, 18 (empleada de McDonald's)
Claudia Pérez, 9
Jose Rubén Lozano Pérez, 19
Carlos Reyes, 8 months
Jackie Lynn Wright Reyes, 18 (madre de Carlos Reyes)
Victor Maximilliano Rivera, 25
Arisdelsi Vuelvas Vargas, 31
Hugo Luis Velazquez Vázquez, 45
Laurence Herman "Gus" Versluis, 62
Aída Velazquez Victoria, 69
Miguel Victoria-Ulloa, 74 (Esposo de Aída Victoria)
Llámeme paranoica si quiere, pero prefiero evitar los lugares de fastfood, y si no es posible busco sentarme de frente a la puerta, en un lugar donde sea fácil esconderse o escapar en caso de emergencia y siempre me alejo de las ventanas en cualquier bar o restaurante.
(El de la foto es Alberto Leos, en 1984 era cocinero del McDonald´s, sobrevivió la balacera y hoy es sargento de la policía de San Diego)
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