domingo, 29 de abril de 2007

viernes, 27 de abril de 2007


(La Ninis)

Mami, me puedo vestir como Alex para halloween?

Ándale, Bart se vistió asi.

Con sombrero, y baston sí?

Ándale!

jueves, 26 de abril de 2007

la frase que me regaló uno que se enamoró de su autor.

Pardon me, my friends, I have ventured to paint my happiness on the wall.

--Friedrich Nietzsche.

miércoles, 25 de abril de 2007

Días pesimistas.


















una pequeña cantidad de líquido brillante tiñe la transparencia del vaso de agua, la densidad cambia, el sabor, el olor. Los espirales de color se disuelven.
He hablado de habanos todos los días durante casi diez años. Sólo de habanos, no conozco nada de tabaco dominicano, del tabaco mexicano sé lo suficiente: que sabe a tierra. Del jamaiquino sólo conozco una marca: Macanudo y es famosa entre los hombres acomplejados. Del Hondureño dos: Don Tomas y Hoyo de Monterrey (una de las tantas marcas cubanas transplantadas a tierras extranjeras después de la revolución).

Puedo decir que he tocado, olido y quiza fumado sólo el 90% de las marcas cubanas pero el 100% de las marcas que valen la pena. Sé cuando un puro sabe a nueces o a canela, cuando sabe a tostado, cuando tiene un final picante. También sé que sólo al tabaco de mala calidad se le añade saborizantes.

Conozco todas las trampas de los falsificadores, desde la inclusión de hojas de banano entre la tripa del tabaco, hasta la impresión de etiquetas perfectamente piratas o el relleno de tabaco chafa en cajas auténticas reselladas. Sé identificar al tabaco falsificado por las señas en la caja, la construccion del puro, el color, el olor y el anillo.

También sé que cuando los españoles llegaron a Cuba vieron fumar a los indios taínos unos cilindros construidos con hojas fermentadas a los que llamaban cohiba (nombre que más de cuatrocientos años después llevaría el habano cuya mezcla, se dice, inventó el Ché), también sé que a la madera que usaban para encender el cohiba se le llamaba cuaba, que es el nombre de una de las nuevas marcas de habanos.

Puedo distinguir entre un perfecto, un figurado, un doble figurado, una culebra, un churchil, un lonsdale, una corona, un petit corona, un doble corona, una corona gorda, un robusto, un lancero, un epicure y es probable que le pueda decir la circunferencia y longitud de cada una de estas medidas y las marcas en las que varian o en las cuales algunas de ellas no existe.

Sé todas las minucias del tabaco, desde la razón por la cual se guardan en cajas de cedro español (No cedro aromático, éste arruina el gusto), el por qué llevan anillos y que el material de los primeros era listón de seda. Puedo hablar de las razones del embargo, del puro que fumaba Kennedy (por Larrañaga y H. Upmann), del que fumaba Churchill (Romeo y Julieta, de hecho esa marca nombró a la medida favorita de Sir Winston con su apellido), del año en que dejó de fumar el comandante Fidel Alejandro Castro Ruz (no sé si ya lo he dicho antes, pero sus discursos, por más demagógicos, pasados de moda y totalitarios que puedan ser, me encantan).

Puedo distinguir entre un puro, un habano, un purito, un cigarro y un cigarrillo. Sé lo que es la tripa, la capa y el capote y conozco además toda la terminología en inglés.

Puedo decir que lo que el Ché tenía de encantador, lo tenía de mal escritor.

Y también le puedo hablar superficialmente de la crisis de los misiles, de los de Turquía y los de La Habana, de los trece dias de octubre en que el mundo estuvo más cercano a su fin.

He estado en las fábricas de tabaco cubanas y no sólo en la Partagás, que es la pública y la más próxima al capitolio, sino en aquellas donde se fermenta el tabaco en Pinar del Río. He visto todo el proceso, desde el desvene, el corte, el bonche, el empaque, la primera, la segunda y la tercera fermentación (al entrar en la bodega el picor del tabaco en el aire me hizo llorar). Y sé que el tabaco de Vuelta Arriba es distinto al de Vuelta Abajo, que el "cuban seed" nunca se dará en Miami como en Cuba, porque ni siquiera en toda la isla crece igual el tabaco, Vuelta Abajo es el mejor lugar del mundo para su cultivo.

Sé como armar un humidor de emergencia y las instrucciones que se le debe dar a un carpintero para fabricar un humidor de buena calidad. Sé para qué sirve un humidificador y un higrómetro. Conozco la temperatura y la humedad a la que se debe almacenar el tabaco para que al fumarlo sea más placentero.

Sé que en más de tres décadas no se produjo marcas nuevas pero se perfeccionó las primeras. Y sé tambien que con la muerte de Fidel se me acaba todo. No sé que haré con esto que le cuento, pedir trabajo en Casa del Habano sucursal La Jolla y venderles a golfistas panzones que gruñen al respirar, seguro.

martes, 24 de abril de 2007

Cuando llegue el triste momento de que usted deba separarse de su habano, no lo aplaste contra el cenicero, solamente déjelo descansar sobre uno de los bordes, él se apagará solo. Permítale morir con dignidad.

En la parte final de la guía completa del Habano, publicada por Casa del Habano.

lunes, 16 de abril de 2007

Las puntas de las plumas se encajan en mi brazo (necesito más imaginación), son como agujas (no abujas), las saco y juego con ellas (con las dos).
Detienen a Ruben Darío en Tijuana.

Se había disfrazado de agente de la AFI y en compañía de sus secuaces, montó un reten pirata en el que se dedicaba a detener turistas para extorsionarlos.

domingo, 15 de abril de 2007

Reacordando a Alex, algunas palabras en Nadsat.

droog
friend (друг drug)

britva
razor (бритва)

chelloveck
person, man (человек chelovek)

cutter
money (most likely from Romani slang)

bog
God (бог)

horrorshow
good, well (хорошо khorosho, "good")

nozh
knife/dagger (нож)

starry ptitsa
old woman (старый stariy, "old"; птица ptitsa, "bird" as in English slang)

in-out in-out
sex, especially rape (invented)

devotchka
young woman (девочка, "little girl")

gulliver
head (голова golova (but pronounced galavá), "head")

rot
mouth (рот, rot (trilled r))

tolchok
to hit, beat up (толчок, "a push/shove")

viddied
viewed, looked upon (видеть vidyet´, "to see")

ochies
glasses (очки, ochki)

moloko
milk (молоко)

sábado, 14 de abril de 2007

La fotografía como ausencia.

Hace cien años la fotografía estaba a punto de tomar por asalto al mundo del arte. La entonces nueva herramienta dio inicio a una búsqueda de tonos, formas, objetos, espacios. El fotógrafo adquirió un poder sobre las cosas: el poder de convertirlas en imagen. A este fenómeno le siguieron discusiones y críticas: ¿Era la fotografia la reproducción mecánica de una imagen o esta misma reproducción era un arte? ¿Existía una rivalidad frente a la pintura o una alianza? ¿Se trataba de un medio que transformaba al mundo en arte o en una serie de documentos atropológicos? ¿Era la fotografía un estímulo para el consumo o la prueba irrefutable de un crimen? ¿Era un espejo de “la verdad” y “la realidad”? ¿Era la mejor amiga de la memoria o el instrumento sin el cual nos es imposible recordar?

No habíamos concluido ninguna de estas discusiones cuando nos cayó de golpe el fin de la historia y entonces hubo que pensar la fotografía después de la historia. Casi al mismo tiempo, a la modernidad le llego la menopausia y fue necesario pensar a la fotografía en el contexto de la posmodernidad. Ni siquiera nos habíamos acostumbrado a incluir esa palabra en el discurso fotográfico cuando la tecnología volvió a darle vuelta a la tortilla y nos llegó sin preámbulo la era digital, que no sólo dejó sin respuesta las preguntas anteriores sino que, en algunos casos, las anuló.

Hoy no se puede pensar en el arte sin la imagen fotográfica. Y sin embargo la discusión continúa.
Uno de los mayores mitos de la imagen durante el siglo veinte ha sido sin duda el lugar común que refiere a la fotografía como un reflejo de la realidad. Este mito se rompió en el momento en que la realidad perdió su condición de verdad indiscutible. Si la fotografía pretendía ser un espejo que mostraba la realidad, en el instante en que esta cayó de su altar, al fotógrafo no le quedo otro remedio que caminar sobre los vidrios de este rompimiento.

La fotografia abandonó la mímesis desde hace tiempo. Tímidamente al principio; con el fotograma, el rayograma, el fotomontaje, el sistema de zonas, y en general el avance en cuanto al desarrollo del negativo y el positivo, sin embargo en el momento en que hizo su aparición la fotografía digital, la mímesis no sólo fue desertada, sino que fue negada y olvidada. Hoy no hay parámetros en la fotografía, existe una amplitud y una libertad de creación que pueden resultar desoladoras.

Desde esta trinchera la fotografia se presenta como ausencia, olvido. Se ha convertido en una herramienta de la memoria. No como tiempo y espacio, ni como representación de las cosas, sino como un espejismo manifestado en una superficie (líquida o sólida). La imagen fotográfica contiene a la soledad del objeto, y se transforma otro objeto, cuyo resultado viene a ser la imagen inanimada, inaudible, desconsolada, tal y como lo dice Baudrillard:

“El grado de intensidad de la imagen es similar al grado de su denegación de lo real, su invención de otra escena. Hacer una imagen a partir de un objeto es desnudar al objeto de todas sus dimensiones una por una: peso, consuelo, olor, profundidad, tiempo, continuidad y, por supuesto, significado. Esta ausencia de corporeidad es el precio que hay que pagar por el poder de fascinación que adquiere la imagen, el precio de convertirse en un medio de objetalidad pura, haciéndose transparente hacia una forma más sutil de seducción” .

Si algo pudiera representar o reflejar la fotografía sería puramente la ausencia del objeto fotografiado. La pérdida de su materialidad transformada en imagen pura. Hay diferentes maneras de verlo, pero este fenómeno estaría enlazado directamente con la memoria, como ocurre en la película Blade Runner, los replicantes tenían una obsesión con la imagen, las fotografías sustentaban sus recuerdos y hacían más humana su propia humanidad (a pesar de que se trataba de máquinas). Sin embargo estos recuerdos eran de un pasado imaginario, la fotografía era en sí misma la representación tangible de los recuerdos y de la ausencia de esos momentos. No olvidemos que los recuerdos eran meros implantes en la memoria del replicante, y este, una maquina que se asemejaba tanto al ser humano que incluso sentía nostalgia por el pasado, aunque ello se tratara de algo que nunca ocurrió. En este caso era el registro fotográfico manifestado como un detonante de la memoria y un arma en contra del olvido. La ausencia a la que me refiero es el alejamiento entre el objeto y la imagen. La fotografía como prueba fehaciente de algo que ya no está, o en el caso de la fotografía manipulada digitalmente, de algo que nunca estará.

Sin embargo el horizonte de la fotografía es desmesurado. Después de haber sido la protagonista del siglo pasado, ahora le corresponde hacerle segunda a la industria del cine, a la Internet, a la industria de la noticia, a la pantalla de la computadora y a la del teléfono celular. La proliferación de la imagen se debe en gran medida a la ubicuidad de la pantalla. La imagen fotográfica dio un gran salto al pasar de la película al píxel y al numero binario, su tangibilidad se perdió en la virtualidad. Ahora todo lo que tenemos frente a nosotros es incertidumbre.
la fotografia es el instrumento que me permite apropiarme de los recuerdos de alguien más.

jueves, 12 de abril de 2007

Me gustaría saber como fingir un acento. Hablar como cubana y luego como sinaloense, imitar a los sonorenses tal y como lo hace la Syl (es sonorense, por eso los imita maravilloso), decir "ma phone dont work" como hill billy o "good god woman, your knockers are hangin out" con tono irlandés así como los hace la Ash, pero el único acento que hasta hoy me ha salido más o menos bien, es el de una casa que es como una ciudad en si misma: la del Omar.

miércoles, 11 de abril de 2007


Si algo quiere ser fotografiado es precisamente porque no quiere entregar su significado; no quiere reflejar a las cosas. Quiere ser evaluado directamente, violado de inmediato, iluminado en detalle. Si algo se quiere convertir en imagen no es para perdurar sino para desaparecer más efectivamente. El sujeto fotografiante es un buen medio sólo si el/ella se une al juego, exorciza su propia visión y juicio, se deleita de su propia ausencia.

A través de la imagen el mundo impone su discontinuidad, su fragmentación, su instantaneidad artificial. En este sentido la imagen fotográfica es la más pura porque no simula tiempo o movimiento y se apega al irrealismo más riguroso. Todas las otras formas en que se presenta la imagen (en el cine, en el video, en la computadora, etc.) son apenas formas atenuadas de la imagen pura y de su rompimiento con la realidad.

El grado de intensidad de la imagen es similar al grado de su denegación de lo real, su invención de otra escena. Hacer una imagen a partir de un objeto es desnudar al objeto de todas sus dimensiones una por una: peso, consuelo, olor, profundidad, tiempo, continuidad y, por supuesto, significado. Esta ausencia de corporeidad es el precio que hay que pagar por el poder de fascinación que adquiere la imagen, el precio de convertirse en un medio de objetalidad pura, haciéndose transparente hacia una forma más sutil de seducción.

--Jean Baudrillard (traducido a la brava), for illusion isn't the opposite of reality, en Photographies 1985-1998
(foto de Willy Ronis, Le Nu Provencal, 1949)
La fotografía es nuestro exorcismo. La sociedad primitiva tenía sus máscaras, la sociedad burguesa sus espejos. Nosotros tenemos nuestras imagenes. Creemos que podemos dominar al mundo con tecnología. Sin embargo a través de la tecnología , es el mundo quien se nos ha impuesto y el efecto sorpresa que se ha generado con esa reversión ha sido considerable.

Usted piensa que toma una fotografia de una escena en particular por el placer que le da hacerlo. Aunque de hecho es la escena la que quiere ser fotografiada. Usted no es mas que un extra en la producción. El sujeto que toma fotografías no es más que el agente de la ironica apariencia de las cosas. La imagen es el medio primigenio de una gigantesca campaña de publicidad que el mundo hace para si mismo, la misma que los objetos hacen para ellos mismos- saturando nuestras imaginaciones, forzando a que nuestras pasiones salgan al mundo, rompiendo el espejo que sostenemos -hipócritamente meintras todo ello ocurre- para capturarlas.

--Jean Baudrillard.

(lamento decir que le rompí su madre al texto original en el momento en que lo traduje)

martes, 10 de abril de 2007

COMUNICADO DE PRENSA



10 de abril del 2007





Reconocidos artistas visuales y filósofos compartirán la charla La transparencia de la imagen.


El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del Centro Cultural Tijuana, en colaboración con el Centro de la Imagen y Clicka Photo, lo invita a la plática La transparencia de la imagen, el viernes 13 de abril a las 7:00 p.m., en la Sala de Usos Múltiples del CECUT.



En el marco de actividades en torno a la XII Bienal de fotografía se llevará a cabo esta plática en la que participan Alejandro Castellanos, Director del Centro de la Imagen, los fotógrafos Louie Navarro, Javier Ramírez Limón, Yvonne Venegas y David Maung, así como el artista visual Omar Pimienta y los filósofos Felipe Lee y Lorena Mancilla.


Alejandro Castellanos estudió en el Instituto de Estudios Fotográficos de Cataluña, en Barcelona, España (1981-1983). Ha sido investigador y subdirector del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap) del INBA (1989-2001). Es coautor de los libros México en el mundo de las colecciones de arte (1994), La ciudad de los viajeros. Travesías e imaginarios urbanos, México: 1940-2000 (1996), e Historia del arte de Oaxaca (1998). Fue director de la revista Fotozoom (1988-1991), crítico de fotografía del diario Unomásuno (1991-1994), y profesor de la Universidad Veracruzana (1994-1996). Recibió el Premio de Investigación Artística del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1993. Ha coordinado diversas exposiciones y encuentros de arte y fotografía y ha publicado numerosos ensayos, artículos y entrevistas en revistas y catálogos publicados en México y el extranjero. Actualmente es director del Centro de la Imagen.



David Maung es fotógrafo con18 años de experiencia. Su trabajo se enfoca en temas de fotoperiodismo y foto documental en Estados Unidos, México y Centro América. Fue miembro por más de 10 años de la agencia fotográfica Impact Visuals, un colectivo de fotógrafos con sede en Nueva York cuyos miembros se dedicaban al trabajo documental de temas socio-políticos. Ha desarrollado trabajos sobre refugiados guatemaltecos, desarrollo urbano, cultura norteña, salud pública, medio ambiente y conflictos en Panamá, Nicaragua y Guatemala. Ha trabajado con medios de comunicación como New York Times, Los Angeles Times, San Francisco Chronicle, Chicago Tribune, The Associated Press, Asahi Shimbun, Der Spiegel y Time-Warner, entre otros.



Felipe Lee (Mérida, Yucatán 1965) es Licenciado en filosofía por la UNIVA, campus Guadalajara. Tiene la Maestría en ciencias de la educación por la UIA-Noroeste. Actualmente estudia el Doctorado en Filosofía por la UNAM y es catedrático de tiempo completo en la Escuela de Humanidades de la UABC. Colaboró y coeditó el libro Decir y Ser. Además ha publicado diversos artículos sobre temas filosóficos en revistas como: Espiral, Existir y en la Revista Universitaria de la UABC.



Lorena Mancilla (Tijuana, Baja California, 1975) es licenciada en Filosofía por la UABC, campus Tijuana. Ha publicado en Replicante, Complot, Día siete, Dos puntos, Espiral, y en diversas revistas y semanarios locales. Perteneció a la primer generación del Laboratorio Fronterizo de Escritores. Colabora con las mujeres del interdisciplinario La Línea, con quienes participó en el proyecto de poesía telefónica Poem Lines on Phone Lines, en conjunto con el Museo de Arte Contemporáneo de San Diego. Divide su vida en real e imaginaria: en la real cría a su hija y vende habanos; en la imaginaria escribe cuento y crónica.



Louie Navarro (Los Ángeles, California, E.U. 1975) es ingeniero en Electrónica. Se dedica a la fotografía desde 1996. Ha exhibido su trabajo en centros culturales de distintas ciudades, desde San Cristóbal de las Casas hasta Chihuahua, Hermosillo, San Francisco, y por supuesto Tijuana. En el 2002 y 2003, en conjunto con Clickaphoto, se hizo acreedor al Pacmyc por los proyectos documentales sobre los Pescadores de Popotla y el Borrego Cimarrón. Sus fotografías han sido publicadas por las revistas Replicante, Día Siete, San Diego City Beat, Dos Puntos, Complot, y en periódicos y semanarios locales, tales como Zeta, Viernes, Frontera, El Mexicano y Ecos.



Javier Ramírez Limón ha expuesto su trabajo tanto en México como en el extranjero. Ha participado en varias bienales de fotografía y festivales. Ha publicado en revistas como Luna córnea, Picnic, Revista M, e impartido varios talleres y conferencias. Fue responsable de la coordinación de talleres del Centro de la Imagen de 1998 al 2002, año en el que obtiene la beca del Sistema Nacional de Creadores. Actualmente prepara una exposición sobre la Quinceañera mexicana en las comunidades del sur de California y la zona desértica de Altar, en el estado de Sonora. Este año abordará la práctica del béisbol en la liga “Norte de Sonora”, cubriendo documentalmente la vida del pelotero mexicano.



Yvonne Venegas se graduó del programa de Certificación del International Center of Photography en Nueva York. Actualmente cursa el programa de maestría en Artes Visuales en la UCSD. En Nueva York trabajó como asistente con fotógrafos como Dana Lixenberg, Bruce Weber y Juergen Teller. Su trabajo ha sido publicado en revistas como The New York Times, Spin y Vibe, y en México en Luna Córnea y Celeste, entre otras. Su trabajo ha sido expuesto individual y colectivamente en México, España, Estados Unidos, Canadá y Francia, incluyendo Tijuana Sessions, en Alcalá 31 de Madrid, From Baja to Vancouver, en el Museo de Arte de Seattle, Museo de Arte Contemporáneo de San Diego (MCASD), el Wattis Center de San Francisco y Vancouver Art Gallery, la exposición Visiones: Fotografía Mexicana Contemporánea, en el Centro Cultural Mexicano en Nueva York, e individualmente en Casa de América en Photoespaña 04, Madrid, y El Museo de Bellas Artes de Orleáns, Francia. En el 2002, con la serie de Las Novias Más Hermosas de Baja California obtuvo el premio de adquisición de la X Bienal de Fotografía organizada por el Centro de la Imagen. También recibió el premio stART up Award del Museo de Arte Contemporáneo de San Diego. Sus fotografías forman parte de colecciones en México, Estados Unidos y Japón, incluyendo el MCASD, Fundación Televisa y el Centro de la Imagen. Su trabajo fotográfico explora temas relacionados con la clase social, género y la construcción de la imagen a partir de su participación en una clase social en específico.



Omar Pimienta (Tijuana 1978) es licenciado en Estudios Latinoamericanos. Actualmente cursa la Maestría en Artes Visuales en la Universidad de California en San Diego. Cuenta con un libro de poesía Primera Persona: Ella (Ediciones de la Esquina /Anortecer. 2004). Es artista visual y herrero de oficio. Tanto su obra literaria y su trabajo como artista visual, además de observaciones cotidianas, se pueden encontrar en www.omarpimienta.blogspot.com



Con este tipo de actividades el Centro Cultural Tijuana reafirma su compromiso por impulsar el desarrollo de las artes visuales en la región, además de permitir al público el acercamiento con reconocidos especialistas en el tema.



La entrada es libre. Para mayor información sobre nuestras actividades comuníquese al 6879636 y 37 y en www.cecut.gob.mx

jueves, 5 de abril de 2007

martes, 3 de abril de 2007

Se me antojan palabras felices y deliciosas.

(chocolate

leche

naranja)

domingo, 1 de abril de 2007

Se llama Elia.


Cuando llegó a Rosarito era casi la misma: una doña gorda. Su discurso era el ecológico. Como a los tres días de que aterrizó quien sabe de donde, formó una asociación de ecología en la que los únicos miembros eran ella y su marido. Y así empezo a querer escalar el asunto político del pueblo. Nadie la tomó en serio, por supuesto. A su marido sí, le dieron una chambita de tres años en una dependencia municipal no muy importante hasta que se le acabó el hueso. De la asociación de ecología sólo quedó el apodo de Elia: La Ecoloca.

La pérdida de la Ecoloca no le dolió a nadie, de vez en cuando la veíamos en alguna presentación de teatro con un vaso de vino cubierto de huellas grasosas. La mirada de cable cruzado, el temblor de la nalga al andar y la lonja ahorcada por alguna falda cirquera. Hasta lo que pasó aquel día.

Era jueves de Ladies night en el Insomnio. Noche en que las mujeres más borrachas del pueblo hacen un maratón para ver a quien le cabe más alcohol gratuito hasta las diez de la noche (hora en que se acaba el sueño y aparecen las cuentas). Elia estaba ahí, iba ganando la carrera, había consumido, según la cuenta del mesero chileno (el único pinochetista que he conocido en mi vida) aproximadamente veinte cocteles sex on the beach.

Estaba en pedir el siguiente cuando empezó a hacer bizcos y juntó sus labios como angelito de fuente barroca, emitiendo un tímido chorrito de vómito sobre la mesa. Fue un momento extraño porque la Ecoloca trató de guardar la compostura. El mesero chileno al darse cuenta de lo que ocurría tomó un paño y se acercó para limpiar la mesa, pero en ese momento La Ecoloca emitía sonidos guturales como presagio de lo que estaba a punto de ocurrir, el brazo de el chileno repasaba la mesa con el paño cuando fue alcanzado por una oleada de cocteles a medio digerir, la mujer arrojaba el contenido de su enorme panza sobre los clientes del bar y los meseros. La gente corría despavorida hacia la salida de emergencia, porque, como usted puede imaginarse, esto era una emergencia y grave.

Afuera la escena era similar: meseros y parroquianos vomitaban en formación de futbol americano, el bar se vació. Sólo quedó La Ecoloca, que seguía sentada, rodeada de su propio vómito. El Bartender, que se había escondido debajo de la barra para evitar ser salpicado, se levantó lentamente, le dedicó una mirada de compasión a la pobre mujer y le dijo.

--Fuera.

El securi (ty) de la puerta se negó a sacarla. La pobre mujer se levantó balanceándose, su falda parecía de lamé, restos de arroz y salchichas como si fueran lentejuelas rebotaban sobre su cuerpo de jabba the hut. A lo lejos se le veía caminar en zigzag, la cabeza de lado, la baba todavía escurriéndole del cachete. Fue el fin de su carrera política. Y así fue como Elia pasó de ser la Ecoloca para convertirse en Guacarita Sagrada.