sábado, 30 de julio de 2011

Ayer fui a visitar la nueva escuela de Ninis. Sin darnos cuenta ha pasado a la secundaria (en Estados Unidos la secundaria empieza en sexto grado). Ayer me dijo que no supo cómo pasó eso, si ni siquiera tuvo graduación de la primaria.

Vi la zona, caminé alrededor de la escuela y nomás no me hallo.

Ya he empezado con todos los trámites de la vida real: banco, licencia de conducir, etc. Tengo qué conseguir un trabajo gringo, aunque me encante mi trabajo mexicano y me niegue a soltarlo. ¿Le he contado a usted que he dejado la prepa? Aunque es una escuela de religiosos ahora parece poseída por el diablo, se ha convertido en un lugar triste y represivo, un viernes me despedí en silencio, así nomás: vi alrededor, me senté bajo un árbol con una alumna y luego me fui sin pensarlo mucho, dije: esto ya no es pa mí, terminé la prepa por segunda vez, ai muere. En cambio el trabajo en la universidad me encanta y lo quiero conservar mientras pueda,  no me importaría vivir en el gringo y cruzar a trabajar en Tijuana, pero sé que la transición es inevitable.

Es un verano raro. Últimamente todo es elegir, decidir, firmar. Tomar rutas. Me preocupa profundamente la comida. ¿De dónde voy a sacar tortillas calientitas como las de la tortillería que hay a cuatro cuadras de mi casa?

Firmo papeles con desconfianza, a sabiendas de que voy en contra de mis propios argumentos.

La señal indiscutible de que las cosas van mal en E. U. es que empiezan a aparecer lugares de pupusas en los lugares más insospechados de Tijuas y Rosarito. No sé a qué voy si los salvadoreños están huyendo. En fin.

jueves, 28 de julio de 2011

Bar.

Reminders of how champagne made us evil.

She says:

te pareces a tu mamá.

she answers:

we all do.

miércoles, 27 de julio de 2011

Una vecina se suicida colgándose. 17 años. Dice mi mamá que era bien bonita, que hacía poco la había peinado.
Sueño zombies. Es la trama de alguna película de zombies. El único refugio está en los árboles.

Duermo en árboles, me gusta. Extiendo el sueño, no quiero que se acabe.
Carreta de mariscos en Ensenada: ceviche, coctel de camaron, coctel de pulpo, un aguacate extra, todo para llevar.

Playa, vino, agua de jamaica. Las abejas nos atacan mientras comemos.

Le digo a la Paloma que necesitaba platicar con alguien normal. Se ríe de mí. Ella sabe que es cualquier cosa menos normal.

Pastelería ensenadense retefamosa: Paloma se come una Monja, yo medio hojaldre con crema de nuez (guardo la otra mitad para el desayuno), Ninis una tartaleta de durazno.

En el mercado negro compro medio kilo de marlin ahumado y un pulpo fresco.

Caminamos, hablamos todo el tiempo. También compramos algunos gramos de té.

Manejo a casa ya sin sol.



viernes, 22 de julio de 2011


Hoy completamente solas al mediodía en el Cerro Prieto.




45 grados centígrados
(113 F)
Planta Geotermoeléctrica Cerro Prieto.

Menos de una semana que se sintió como un mes.

(El calor como cachetada del demonio sólo puede comprenderlo quien lo haya sentido. No se deje engañar por las mangas largas y los pantalones; el dresscode de la CFE nos obligaba a andar así)

Al llegar a mi casa salí en tirantes para que el cuerpo recordara el frío de la noche.

El róber me manda algunos poemas del desierto:


Amanece en el desierto
y las sombras corren
a esconderse del sol.

El desierto
es como el mar,
pero sin agua.



El sudor
es un recuerdo
de sal marina.

Hoy no fue salir al amanecer. Estamos en el hotel disfrutando del aire acondicionado y de una competencia de hombres que se tiran clavados en la tele. En un momento subiremos el Cerro Prieto, después frontera, carretera, San Diego.

Hoy vuelvo a casa.

jueves, 21 de julio de 2011

Acomodo las sillas del comedor de la planta geotérmica, me acuesto en ellas. Duermo una hora entera bajo la rejilla del aire acondicionado. 

Sueño.

(He vuelto a soñar, qué maravilla)

miércoles, 20 de julio de 2011


En Mexicali Cynthia videograba el campo geotérmico rodeada del fresco aroma a huevos podridos que sale del subsuelo por las mañanas, mientras yo me encargo de alejar del sitio a los ingenieros y entretenerlos.

El que nos acompaña por la mañana habla de su alberca, habla de sus vacaciones, de sus hijos, del tiempo en que trabajó en la planta termoeléctrica de Rosarito, me pregunta por Cynthia, por la naturaleza del proyecto, por nuestra relación, quiere saber desde cuando nos conocemos a dónde hemos ido, qué otros proyectos hemos hecho juntas (sospecho que con sus preguntas busca poder sostener con cereteza si somos lesbianas).

El que nos acompaña por las tardes es el extraño caso de un ingeniero que estudió una maestría en desarrollo humano (en la misma universidad donde yo trabajo), cita a Voltaire, a Platón, a Erich Fromm, a Hawkings, le gusta hablar de Einstein,  del Dalai Lama,  de la lluvia y los arcoiris en La Rumorosa, hace yoga tres veces por semana. Es ávido lector de novelas y biografías, cuenta que lo conmovió terriblemente la biografía de Van Gogh de Irving Stone. Nos acompaña algunas horas por la tarde, en los momentos en que ya estoy hasta la madre y quiero cama, alberca, aire acondicionado, los Simpsons en la tele. Luego el sol se pone, la luz ya no sirve para videograbar y él parece no querer irse a casa, extiende lo más que puede el tiempo con nosotras. Ayer nos llevó a ver volcanes de lodo. Sin duda es un caso rarísimo.

Como buenos mexicalenses, el único tema en que coinciden es la cerveza.

martes, 19 de julio de 2011


The cookie gave me a sign right after I ate a vietnamese frog.

(ahora es le desierto y el pinche calorón. nos levantamos a las 5:30 am y trabajamos hasta las 7:30 pm grabando lagunas de cristalización, torres de enfriamiento y campos y campos de tanques y tanques y vapor y vapor.  el inge que nos acompañó esta mañana en la planta geotérmica me dijo que el calor se siente como una cachetada del demonio)

domingo, 17 de julio de 2011

1 pantalón roto
1 pantalón no-roto
1 pantalón negro
1 pantalón recortado
1 vestido
2 camisetas
2 camisas de tela muy delgada
muchísima ropa interior y calcetines
3 libros
3 mascadas
1 impresión de un manuscrito que me mandó el Costa hace unos días.
shampoo, crema de noche, crema de día, crema de cuerpo, algodón, mousse, mi navaja suiza, q-tips, loción astringente, desodorante, mi computadora, tenis, sandalias, cepillo de dientes, mi cámara, jabón para la cara, bolsa de maquillaje, hilo dental, bloqueador solar, teléfono, cargadores.
1 lápiz
1 pluma
1 marca textos

(I hate to pack)
Imagínese usted a un par de mujeres que deciden pasar parte del verano haciendo un documental en una planta geotermoeléctrica en el Valle de Mexicali (tierra de temblores, de calor seco a 115 grados F.)

Alguien, venga y haga mi maleta por favor.

sábado, 16 de julio de 2011

Usté nunca tenga frío, aunque lo cobije el hielo


Las mujeres son cobardes por naturaleza


(el hombre frente a mí en la fila para cruzar la frontera era todo un filósofo)

Andrea Echeverri con su kimono de seda negro, sus mallas a rayas plateadas, su zapatos de bubble wrap y su cinturón de terciopelo rojo nos sonríe y nos hace ojitos. Cuando pasa cerca de nosotras Montse intenta romper el bubble wrap, pero nada es lo que aparenta.

Dos shots de sepa qué, dos APAs de sepa qué, un plato de hummus, girl talk.

Una Guinnes y una Blue Moon Ale, dos pases de prensa en concierto.

Camino de la frontera nuevamente.

Una APA y una Hefe Weisse, un huarache de hongos con epazote y nopales.

Un mezcal reposado y uno de gusano, gajitos de naranja. Una botana de chapulines con chile y limón.

Quédate en mi casa te presto pijamas, andale.

I can't. Turns out: I like my own bed.

jueves, 14 de julio de 2011

Hace unos años hicimos El Proyecto de las Morras, era un taller literario en un centro de rehabilitación de mujeres. Ibamos cada sábado durante algunos meses, veíamos cómo las morras aparecían y desaparecían, nos contaban de las fugas, nos dabamos cuenta de los celos y los pleitos. Con nosotras no daban problema, todas trabajaban, escribían o nos relataban cómo se sentían ahí. A veces hacíamos pausas, luego volvíamos a iniciar. Muchas morras recaían, volvían a ser internadas tres, cuatro, cinco veces. Había una que nos decía que había estado en más de cuarenta centros de México y Estados Unidos, era bien desmadrosa, inteligente, siempre escribía, le decían La Yaya. No recuerdo sus textos pero sí su letra chola, redonda, de trazo delgadito.

En fin.

Hoy salió en los periódicos. Se internó una vez más, duró cinco días en el detox y mató a otra que estaba con ella encerrada en el cuarto. La noticia se ocultó por varios días, quién sabe por qué.

Por primera vez me entero de que al detox lo llaman "el cuarto de la reflexión".


http://www.frontera.info/EdicionEnLinea/Notas/Policiaca/14072011/528791.aspx

lunes, 11 de julio de 2011

Something I never saw (my mom was five years old).



Something I do remember:



(I was nine years old. Every time I crossed the border we passed by this Mcdonalds on our way to visit my aunt Magdalena)

sábado, 9 de julio de 2011

Preparo hielos de limonada y jugo de granada con cubitos minúsculos de sandía, ciruela y nectarina. También hago hielos de café. Me preparo para pasar el día en la playa con Ninis y Lily. Salgo de la cocina, Ninis revisa su diario sentada en el sofá con la pierna cruzada, no lleva pantalones, tiene puestos sus lentes, está absorta en alguna historia, algo que se construye dentro de su cabeza, toma la pluma, va a escribir, siente que la miro.

--¿Qué?--cierra un poco el diario, me mira por encima de los lentes.
--Nada ¿estás escribiendo?
--Sí--sonríe, protegiendo su diario con desconfianza.

Le respondo cualquier cosa, como si el encuentro no hubiera tenido la menor importancia, como si ya lo hubiera olvidado, pero no puedo dejar de repetirme en silencio: like mother, like daughter.

jueves, 7 de julio de 2011

Me preguntaron sobre mi nombre:

--Is Corona your last name or your middle name?
--It's my second last name, my mother's last name. My father's name is Mancilla.
--So you will use it as a middle name?

Me pregunto un momento lo que debo hacer con el apellido de mi madre. Bien podría desaparecerlo, pero no, además me encanta ser un enunciado.

--Yes, I'll use it as a middle name.

Y así fue que para los gringos dejé de ser Lorena Mancilla Corona, y me convertí en Lorena Corona Mancilla.
Hoy estaba en el calorón de las diez de la mañana en la línea para cruzar la frontera, en el Este de Tijuas. Fueron varias horas de ahogo y solazo, de líneas que aparecían y desaparecían para acrecentar las neurosis de los conductores, que sumisamente esperaban con el auto encendido sin saber qué hacer.


Mientras, yo leía algo que me robó el corazón, transcribo:


La idea fija.  Steve se interesa cuando sabe que mi padre es médico y que ha estado en la cárcel. Sólo el que ha estado en prisión puede hablar de enfermedades, dice. Quiere que mi padre sea su médico personal. Empiezan una conversación fantástica sobre el alcohol. Incidentalmente, dice mi padre, todo lo que se ha escrito sobre la bebida es absurdo. Hay que empezar otra vez desde el principio. Beber es una actividad seria, desde siempre asociada con la filosofía. El que bebe, dice Steve, intenta disolver una obsesión. Hay que definir primero la mgnitud de la obsesión. No hay nada más bello y perturbador que una idea fija. Inmóvil, detenida, un eje, un polo magnético, un cambio de fuerzas psíquico que atrae y devora todo lo que encuentra. ¿Has visto alguna vez una luz imantada? se traga todos los insectos que se le acercan, los trata como si fueran de fierro. He visto volar interminablemente una mariposa  en el mismo lugar hasta morir de fatiga. Todos hablan de obsesiones, dice Steve, nadie las explica tal cual son.  La obsesión se construye, dice mi padre, he visto construirse obsesiones como castillos de arena, sólo se necesita un acontecimiento que nos altere drásticamente la vida. un acontecimiento o una persona, dice mi padre, de los que no podamos discernir si nos han cambiado la vida para bien o para mal. La estructura de una paradoja, dice Steve. Un acontecimiento doble o vacilante en su ser. Nos marca pero es moralmente ambiguo. La gente se mueve hacia el futuro, dice mi padre, descentrada, sin orientación, fuera del camino en el que se movió en el pasado. Una amputación, dice mi padre, del sentido de la orientación. la obsesión nos haceperder el sentido del tiempo, uno confunde el pasado con el remordimiento.


(Si encuentra usted erratas, échele la culpa a mis ganas de escribir algo de otro)
El fragmento fue sacado de Prisión Perpetua de Ricardo Piglia.

martes, 5 de julio de 2011