sábado, 30 de junio de 2007

TODOS FUIMOS TALLA 29

Anhelábamos poner una boca más pequeña dentro de la nuestra
pronunciar las palabras mágicas
--muy buenas tardes bienvenido a mac donalds puedo tomar su orden--
a nadie absolutamente a nadie le presumíamos nuestra felicidad
éramos capaces de tener veintinueve o treinta sueños
en el trayecto de la escuela a la casa

Hoy los sueños son años

--Armando Alanís Pulido

(Danke)

viernes, 29 de junio de 2007


(comercial)


La suerte


Pancho, El Potrillo, Origel.


Loulou y Victor


El chileno


Unos


Don Abuelo



Una con su Bali Shag

El jueves las mujeres beben gratis hasta las 10 pm, la música es cursi e infame pero los martinis del Pancho son mágicos y la desaparecen.

Dragón Verde, Sábado 30 de junio en la nochecita, presentacion del disco del Verde. Habrá monton de djs, muy importantes yo creo.

lunes, 25 de junio de 2007

Un viaje siempre es una huída (ese inicio lo escribió mi alter drama queen). Sin embargo en esta ocasión el escape era literal, huí, me escapé de la propaganda política, de la cara de pendejos que ponen en las fotos todos los candidatos a presidentes municipales y diputados y gobernadores. Ahí están todos, donde sea, en los postes, en la tele, en la radio, en el aire con los carritos de sonido que les tocan corridos norteños día y noche.

En apariencia no hay escapatoria. Va Una caminando, está Una tomándose una cerveza y llega el candidato a quiénsabequé a pedir votos, a ofrecer salvación para el pueblo, a prometer que tomados de la mano tendremos otra Baja. Hablan y hablan y Una da pasitos hacia atrás para evitar recibir en los labios las chispitas de saliva de la boca del flamante candidato, pero no. El candidato avanza, acorrala, exige atención, votos, reuniones con jóvenes progresistas y la madre. Hasta que Una pretexta ir al baño y en el camino se congratula por no haber aceptado la candidatura a presidente municipal que le ofreció el partido buenoperochiquitoquenoeselPRD, porque ahí estuviera la carota de Una (esta mera) con sonrisa esperanzadora (de mensa) en un poste.

La contaminación propagandística es tan densa que es necesario buscar una salida y una excusa (siempre hay una): comprar mercancía (hay quien me ha dicho que le sueno a gángster cada que hablo de mercancía, y le diré que no lo había pensado pero sí. Me siento como toda una contrabandista, y me siento bien).

Ese fue el preludio del viaje.

(I need some coffee)

(espéreme poquito)

(hace mucho que no fumo, tengo ganas)

Llegué media hora tarde a casa de Jenny, que no había empacado y que tenía una necesidad impostergable de limpiar la explosión de chai que había ocurrido adentro de su refrigerador un par de días antes.

(Me distrae la tele, está The Bodyguard. Con esa película siempre recuerdo un viaje a Real de Catorce. Traíamos la maleta llena de peyote, también un poco de comida y fruta. Unos argentinos trotamundos se quejaban del hambre algunos asientos detrás de nosotras. Le pedí permiso a mi amiga para ofrecerles nuestras naranjas, aceptó. Me puse de pie y pregunté a todo el camión si alguien quería fruta, sólo los argentinos levantaron la mano, les aventé las naranjas y el resto de la bolsa de pan Bimbo. Luego seguí viendo a la Whitney antes de que se convirtiera en crackwhore).

Jenny empacó y se vistió rápidamente, no quise preguntarle que hacían un par de long boards en medio de su sala. Su neurósis de limpieza no es tan grave; me di cuenta que dejó la aspiradora conectada al lado del sofá. Yo no habría podido hacer eso, pero no por neurósis de limpieza (la mía es casi nula) sino porque no puedo imaginarme volver a casa y encontrarme a la aspiradora esperándome al lado del sofá. No me pregunte por qué, simplemente no puedo. Sentiría que estuvo ahí, cansada, sin dormir, esperando a que la volviera a su sitio por dos días. Nadie debe esperar. Hacer esperar de pie es una crueldad, hasta cuando se trata de una aspiradora.

Al fin salimos, la línea fue larga pero pasó rápido, no recuerdo el nombre del migra oriental, viejo, aburrido. Un poco de shopping, un poco de fastfood, un par de llamadas y estabamos en la carretera. mi viaje duró como quince minutos (que fueron los que estuve despierta), en un momento estabamos en la casa de Román al ladito de Sunset en una zona rusa. Casi a dormir (era la media noche), pero antes un poco de queso y vino. Yo que sólo quería agua, acabé tomando un par de copas de vino. Y al chisme y a la plática y a sacar libros de los estridentistas o alguna de esas cosas exquisitas y cultas que le gustan al Román o alguna de esas cosas raras que le gustan a la Jenny. Libros casi incunables, papel de los años veinte, tan suave como sábanas. Un facsímil de 5 metros de poemas, un ejemplar original de La Nueva Novela. Alejar las copas y los vasos de la mesa en presencia de los libros para evitar accidentes. Era peligroso, lo sé, aunque yo no sé nada de nada (menos de poesía), yo sólo sé "muchas cosas que sirven poquito", como dice el Román.

Nos levantamos tarde. Un baño. Al salir Jenny ya había hecho la cama.

Comenzó el viaje de un extremo al otro, de lo crudo de Los Angeles a lo más absurdamente hiperreal. Empezamos desayunando poached eggs en The Griddle, un diner de crowd inexplicable, medio hipster, medio hollywood con ambiciones, medio quiénsabe. Los meseros confianzudos sirven el café en french press y con eso basta para quedarse con las ganas de volver. Luego manejar a esos lugares de los que siempre la hablo, los que a veces me hacen llorar o volver triste a mi pueblo: la calle San Pedro, Los Angeles y Main. En el primer mundo empieza el tercero, decía Uno: miseria, homeless, mugre vieja en la banqueta, familias viviendo en un shopping cart, hedor de orina rancia y vómito asoleado. Las calles desboradas de centroamericanos con trabajos negros, de mexicanas en busca Louis Vuitton pirata, de drogadictos de todos colores y olores. Jenny, tan ajena al paisaje, con su faldita amarilla de flores y sus botas blancas, so sweet, smiley and polite.

Con la koreana compré lo de siempre: Zippos, relojes de spikes, guillotinas para habanos, humidores, encendedores de foquitos. Su empleado salvadoreño nos dió un par de botellitas de agua heladas, me recomendó comprar cosas con calaveras, pero la cientela del shop prefiere las estrellas, las cruces, no biker crap for them. Con la china compré álbumes de papel artesanal y hojas de árboles, también algunas pulseras de santos. Con el indio algunas hookas, bongas, pipas, screens y cosas así.

Siempre me he negado a vender accesorios para cristal, podría hacer una pequeña fortuna en poco tiempo si lo hiciera (nunca olvidaré el día en que aquella mujer oriental compró quinientas pipas de vidrio, cincuenta vásculas y una caja de bolsitas ziploc de 2 x 2 pulgadas. Mejor que se colgara en el pecho un letrero que dijera: I am a dealer and I own a crack house). Ahora la mitad de la tienda del indio al que veo rezar todo el tiempo con sus prayer beads budistas, es casi sólo accesorios para meth: pipas, frascos, cosas inexplicables que sólo pueden servir para hacer y fumar algo muy, muy malo.

Siempre gasto mucho dinero en esos lugares, pero esta vez las compras fueron sistemáticas y calculadas, rápidas: duramos tres horas y ya habíamos terminado. Sabía exactamente lo que quería y cuanto. No tengo un gran attachment al dinero, sin embargo esta vez estuve demasiado consciente del intercambio. Así son los negocios.

La más absurda y completa hiperrealidad nos rodeó cuando entramos al Beverly Center: chocolates Godiva, trapos caros, chácharas que no necesita nadie y que valen lo que se gana en una quincena mexicana o gringa (dependidendo de la marca y de la tienda). Pero no pudimos resistirnos, después de una falda cafecita con listón en la cintura y unos lentes negros, salimos a casa de Román.

(Todo el día con ganas de pasteles y galletas, era mi regla)

No me gustan los tampons, aunque a veces los uso. Hace tiempo vi en una revista feminista una copa interna, era una cosa así como un tampón reusable, una especie de vasito que se inserta por dentro de la vagina y se deja ahí unas horas para que reciba la menstruación, así se evita el desperdicio de papel, algodón y cuanta cosa. Es un vaso que se extrae, se vacía, se lava y se inserta de nuevo. También hay toallas sanitarias lavables, pero la idea de aventar un montón de trapitos llenos de sangre a la lavadora no es muy atractiva. En realidad mi producto femenino favorito eran unas toallas que se dejaron de fabricar, eran de Kotex, se vendían en los ochenta en México, completamente hechas de algodón, cosidas con hilos en los extremos, sin pegamentos ni plásticos ni nada. No olían a nada, eran muy suaves y cómodas. No irritaban la piel, absorbían la humedad (no sólo la sangre), pero ya no las fabrican. Llegó Always a invadir el mercado con unas toallas de plástico espantosas que se pegan a la piel y producen rozaduras, además de que no se degradan ni en 300 años. Kotex tuvo que sumarse a la revolución del plástico y dejó de fabricar mis toallas favoritas. Ahora hay unas que se llaman Naturella, que disque tienen mazanilla y no se qué. No importa, siguen siendo plástico. En fin, la cuestión es que por encargos de amigas hubo que detenerse en Whole Foods a buscar la Diva Cup. La encontramos. La vi por largo rato y descubrí que hay dos medidas, pre-child birth y post-child birth, I guess I would be the second, pero no compré una. Mi flujo menstrual no alcanza para llenar ese vasito ni en tres días. Con la canastita cargada nos fuimos al deli del mercado. Elegimos aceitunas, un pan de romero para llevar a casa de Román, además nos detuvimos en los quesos: un display precioso de gruyeres añejos. Detrás de nosotras salmones a las brasas (a 18 dlls la libra) y un poco más adelante elotes asados estilo calle tercera de tijuana (a dos dolares la libra). En fin, seguíamos con la cura de la Diva Cup, hablando, riéndonos, yo dudando sobre la manera correcta de retirarla, entonces Jenny sugirió que debíamos probar tres gruyeres, nos acercamos al hombre de los quesos.

--We would like to try these three please. (Jenny tan confident, tan fuera de complejos mexicanos gorrones).

El hombre nos ofreció tiras delgadas del primer queso, las probamos, el sabor era demasiado amargo. Seguimos con el otro, un gruyere añejado en una cueva, era demasiado salado. Luego el último que quién sabe qué era pero estaba muy rico, ambas coincidimos y mientras esperabamos a que el quesero lo empacara, decidimos que también había que llevar un salami con pimienta, acababamos de decidirlo cuando Jenny me preguntó:

--Do you masturbate?

El quesero frente a nosotras rebanando un salami. ¿Qué se responde a una apregunta así, en un momento así? ¿Por qué siempre en los mercados me ocurren las cosas más extrañas? Igual que aquella vez en que el Verde me preguntó en el pasillo de las salsas de tomate de la Comercial si me gustaban las mujeres (de una manera bastante más chistosa, por supuesto). Su pregunta fue algo así como: ¿Te gusta la crema de almeja?. No sé, en realidad no sé porque me pasan esas cosas. ¿Do I masturbate frente al quesero? ¿Do I like women frente a los tomates? Dígame usted, qué se responde a preguntas así en momentos así. Una sonrisa sin dientes, nomás (qué más). Luego seguir la plática como si nada, en el spanglish maravilloso de Jenny.

--El salami con pimienta es delicioso verdad?
--Sí a mi tambien me gusta mucho.

De vuelta había que festejar a Román, que acabó su paper y lo mandó corregido y aumentado. Jenny un baño, yo a leer. Román nos había prometido viejas encueradas, pero antes comida India. Un restaurant con techo de tela en colores azules y vinos. Cerveza de India, currys deliciosos, tres clientes en todo el restaurante: nosotros.

Las viejas encueradas no estaban encueradas. Jumbo's Clown Room fue casi todo lo que nos prometió Román: stripers tatuadas, cerveza de barril, contorsionistas, mucha felicidad.

--A ver si vino la que me gusta..
--Cuál es?
--Una que tiene unas pistolas tatuadas en las caderas, ahorita la vas a ver.
--¡Mira el sombrero! ¡Está colgada del tubo y no se le cae el sombrero! ¿Cómo es posible?.

Pieles suaves, buen gusto musical, zapatos maravillosos.

--Mira Román, mira los zapatos! están preciosos.
(Eran unos stilettos negros con escote en los dedos, en charol, con correas al tobillo)
--Eh? no me fijé, yo estaba viendo sus nalgas, Lore. Creo que hoy no vino la que me gusta, y la otra ya termino de bailar. Mira, es esa que está por la rocola.
--¿Cual, la grandota?
--Sí, la de la faldita, la del pelo cortito, está preciosa.
--Román, parece travesti.
--No es cierto ¿Cómo va a parecer travesti? tiene una cara hermosa.

Travesti subio al stage. Rodeada de espejos lucía aun más alta de lo que en realidad era, su número fue bueno. Empezó exagerando la lentitud, su música era Angel de Massive Attack.

--¿Reconoces la música? es una de las canciones más sensuales del mundo, adoro a esta mujer Lore. Mírala!

Tenía las piernas mas fuertes que cualquiera en el bar (incluyendo los hombres), era una buena acróbata. Al sacarse la faldita pudimos ver que en realidad no era travesti.

--¿Ves Lore? ¿Cómo va a ser travesti?

Pues no, no era travesti, pero siempre me despiertan alguna simpatia las mujeres con cara de travesti y los hombres que dicen que son guapas. Mucho tiempo atrás, cuando usaba peinado de peluca y lipstick rojo menstruación (hay que seguir el tono), mis compañeras de prepa decían a mis espaldas que parecia travesti. Nunca he recibido mejor halago.
Vimos todo el lineup, volaron muchos billetes de a dólar. Había una loca flaca con maquillaje exagerado que hubiera quedado muy bien haciéndole coros a Guadamour, bailaba como epiléptica y sólo le caían dos o tres dólares, era la única que no recogía los billetes de rodillas o en cuatro patas, tal vez por eso le daban menos propina. Había una oriental de sonrisa feliz con un afro y un bikini hawaiano que se paraba de manos y abría las piernas para luego moverlas como si fueran brazos. También andaba una güera que se metía al baño siempre antes de su baile y así.

El Roman emocionadisimo, yo quietecita viendo ojos y zapatos. Así es más facil ver cuando alguien anda drogado.

--Me encantan las viejas tatuadas, por eso ando con una.

Empecé a bostezar, no estaba aburrida, sólo cansada. Además los dollar bills ya se habían acabado, Jenny arrojó uno de cinco y salimos. Esperamos el valet afuera, entre borrachos y no, entre cansados y no. Frente a nosotros un grupo extraño. Medio glam/punk/thrash, una de esas cosas posmodernas absurdas indecifrables: mohawk, lipstick lila, medias de red rotas, tanga negra, chaleco, sipikes y zapatos de plataforma satinados, todo en un hombre, o algo así (que por cierto no llevaba falda ni pantalones). Su clicka lucía por el estilo, excepto una gordita que traía un vestido neoromántico, neorenacentista, neoquiénsabe, un vestido naranja con corset, y creo que velos o plumas. Nos moriamos de la risa. (Hey, yo soy de un pueblo, he visto vaqueros amarrar su caballo en una palmera afuera de un bar, pero ni en un concierto de caifanes en 1993 vi gente así de chistosa). El Román se aventó la clásica.

--Cerveza: $5, Strippers: $1. Esperar que te traigan el carro frente a un tipo en tanga y una gorda en vestido renacentista: priceless.

Ya lo había dicho el Román, quería conocer los lugares raspositos de Los Angeles (que nunca serán tan rasposos como los de Tijuana, o quien sabe) y lo está logrando, al menos ahí la lleva.

Otro día de dormir hasta las 10. Leer, platicar, tomar café. Dos días de vacaciones disfrazados de trabajo. El último día era de Jenny, lo que ella quisiera. Ya me había llevado en su carro, había manejado todo el tiempo sin quejas, había respetado mi decisión de comer comida vietnamita en lugar de koreana, me había ayudado a esconder la mercancía para que no nos detuvieran en la aduana. Ahora sí lo que ella quisiera. Y quiso arte: Dan Flavin en LACMA y Wack! en MOCA La exhibicion de Dan Flavin fue increíble: juegos de luces, juegos de ojos, un verde que se transforma en blanco, paredes blancas teñidas de tungsteno, engaños de luz. Andabamos como niñitas entrando y saliendo de los diferentes espacios. Luego un rato a la librería. Jenny compró La Historia de la Escritura, yo un oso de peluche para Ninis.

En MOCA me asqueó el arte feminista, era el segundo día de mi periodo y andaba paseándolo en un museo lleno de estrógeno. Quería pegarles puñetazos a todas las piezas, me enfadé. No lo puedo negar, el feminismo setentero y yo no vamos bien. El feminismo en general me harta, me dan ganas de agarrarlas a patadas a todas con Lupita D'alessio de fondo musical:




Hoy voy a cambiar revisar bien mis maletas
y sacar mis sentimientos
y resentimientos todos
hacer limpieza al armario
borrar renconres de antaño,
y angustias que hubo en mi mente
para no sufrir por cosas tan pequeñitas
dejar de ser niña para ser mujer

Hoy voy a cambiar sacar a luz mi coraje
entregarme a lo que creo
y ser siempre yo sin miedo
bailar y cantar por hábito
y ver claro en vez de oscuro
desarraigar mis secretos
dejar de vivir, si no es por vivir la vida
que grita dentro de mí, mi libertad
(...)
hoy quiero y debo cambiar
dividirle al tiempo y sumarle al viento todas las cosas que un día soñé conquistar
porque soy mujer como cualquiera, con dudas y soluciones, con defectos y virtudes
con amor y desamor
suave como gaviota pero felina como una leona
tranquila y pacificadora pero al mismo tiempo irreverente y revolucionaria,
feliz e infeliz, idealista y soñadora
sumisa por condición, mas independiente por opinón
porque soy mujer con todas las incoherencias que nacen de mi fuerte sexo debil


Y wack! un putazo.

De regreso no dormí, hablamos todo el camino. Al llegar a Tijuana me recibieron Hank, Osuna Millán y todos los cara de mensos de poste. Ya los había olvidado, no me tomó mucho recordarlos, tampoco encontrar que la vida real no es tan mala, ni la imaginaria. Coincidir nuevamente con Román al hacer este post: soy una exhibicionista, ni modo.

domingo, 24 de junio de 2007

sábado, 23 de junio de 2007


INT. HOSPITAL – DAY

Catherine washes James's body as he lies in his hospital bed, gently exploring his bruises and his
wounds.

CATHERINE
Both front wheels and the engine were driven back into the
driver's section, bowing the floor. Blood still marked the
hood, streamers of black lace running towards the
windshield wiper gutters.

Catherine re-soaps her hand from the bar in the wet saucer on the bed tray, a cigarette in her
left hand. James strokes her stockinged thigh as she continues her monologue.

CATHERINE
Minute flecks were spattered across the seat and steering
wheel. The instrument panel was buckled inwards,
cracking the clock and the speedometer dials. The cabin
was deformed, and there was dust and glass and plastic
flakes everywhere inside. The carpeting was damp and
stank of blood and other body and machine fluids.

JAMES
You should have gone to the funeral.

CATHERINE
I wish I had. They bury the dead so quickly – they should
leave them lying around for months.

JAMES
What about his wife? The woman doctor? Have you visited
her yet?

CATHERINE
No, I couldn't. I feel too close to her.



CRASH

(1996)




Based on the novel by J.G. Ballard

Screenplay by David Cronenberg

Produced by David Cronenberg

Directed by David Cronenberg



Cast List:

James Spader: James Ballard
Holly Hunter: Dr. Helen Remington
Elias Koteas: Vaughan
Deborah Unger: Catherine Ballard
Rosanna Arquette: Gabrielle
Peter MacNeil: Seagrave

(hace mucho que no la veía, me emocioné porque ahorita está en la tele. Si usted no la ha visto, búsquela y hágalo... oh y por favor no la confunda con Crash, esa en la que sale Sandra Bullock. Quisiera que la aclaración fuera innecesaria, pero bien sabemos usted y Una, que no lo es)

martes, 19 de junio de 2007

Somos neuróticas.

(Jenny debe limpiar el Chai de su refri antes de irnos)

A mi me pasa algo.

(Vamos a Los Angeles)

Ando cursi, seguro me va a bajar.

(are you almost ready?, me pregunta. I am, le respondo)

domingo, 17 de junio de 2007

There's three of us:

Lorena Mancilla Payacan (creo que de Chile)
Lorena Mancilla Rodriguez (de Colombia)
Lorena Mancilla Corona (de aqui mero)

Hola Lorena.
soy la lorena mancilla de Colombia, y te escribo este correo porq creo q hace n tiempo has estado recibiendo correos q no van dirigidos hacia ti.
Lo siento, todo se debe ala coincidencia de nombres.
Además te felicito por tu blog...hace algunos años lo vengo chequeando...

bueno y si quieres conocer lorena mancilla (la colombiana) te invito a mi espacio:


muchos exitos.
Lorena Mancilla Rodriguez

sábado, 16 de junio de 2007

jueves, 14 de junio de 2007

--Ninis, qué te parecen estos zapatos?
--Pues parece que son de piel de sofá.

(no los compré)

miércoles, 13 de junio de 2007


Verde y Claudia.


Pete sustituyendo al cantante del chalequito.

Verde


Lore y Ana.


Paloma y Tam bien felices.


Elsa, Ash y Omar


Olivia


Miriam


Marcela y Esteban


Pato, Marcela (granola), Lore, Esteban, Omar.


Ash


Jenny


Jean Francois, Pato.






Ana and the kids

martes, 12 de junio de 2007

domingo, 10 de junio de 2007

El cansancio en la garganta: mezcla de sangre y flemas. Toso, escupo con los ojos cerrados y abro la llave para no ver lo que produce mi cuerpo cuando abuso de él. No estoy cansada, no tengo sueño pero el ojo derecho tiembla y duele. Del pie de la cama he recogido la bufanda verde que tengo enredada en el cuello. Me he puesto una capa de crema sobre la cara y la he retirado con un algodón. I'm so awake. Hay un hueco en la panza pero no hambre.

Me quedo aquí, preocupada por la escritura que no dice nada, por la que pretende decirlo todo, por la escritura en sí. Son payasadas, por qué habría de preocuparme la escritura? (saco un kleenex, me sueno la nariz llena de mocos imaginarios), debería de permitir que ella se preocupara por mí (pienso en un dulce, mis pies estan tibios, siento con las plantas la suavidad de la sábana). El hecho es que estoy preocupada (así como cuando entro en aguas desconocidas) por la escritura hedonista y descomprometida (eso suena a discurso politico), por la escritura huevona, por la escritura de las nenas que escriben como nenas y los machitos que escriben como machitos, por los que asumen un papel y se quedan dentro de un cuadrito muy bien demarcado. Por la escritura de las divas y los divos que se sientan en un personaje y en una voz de los que no salen nunca porque ya están cómodos, ya encontraron clientela y no se van a arriesgar a perderla. Son payasadas, ya lo dije antes (me levanto, camino por el baño, pienso que debería comer una fruta, voy a la cocina, me siento asqueada, vuelvo aquí).

Debería preocuparme por mi voz, por esta voz destruída que me da miedo usar, por esta falta de cansancio, este aburrimiento frente a lo que antes me divertía, estas ganas de estar sola en silencio, de no escuchar ni decir nada (esta cruda de café con whiskey y resfriado es una de las peores de mi vida), este saber que estoy en el limbo del sueño y que no quiero traspasarlo (que melodramática, ya sé).
1. No more drunken posts (dijo la Ash).
2. I'm not drunk.
3. I'm very sick.
4. My soul is not for sale.
5. (...)
6. Interprete el punto anterior como se le dé su chingada gana.

miércoles, 6 de junio de 2007

1. I hate bureaucracy.

2. Big egos and selfishness bother me.

3. I rather not practice the art of bullshit: The "bullshitter" generally either knows the statements are false or has no interest in their factual accuracy one way or the other. "Talking bullshit" is thus a lesser form of lying, and is likely to elicit a correspondingly weaker emotional response: whereas an obvious liar may be greeted with derision, outrage, or anger, an exponent of bullshit tends to be dismissed with an indifferent sneer.(1)

4. My imaginary life tends to be far more pleasant than my real life.

5. The mexican jail is dirty, depressing, the guards and officers tend to stare at women's breasts, the act secretary gets out of its cubicule to check out women's behinds.

6. The Rosarito Procuraduria de Justicia smells like a mixture of bathroom perfume, urine and coffee.

7. The fact that I am the wife doesn't mean that I will let my opinions/beliefes/feelings be neglected, under no circumstances

8. One gets tired of not being able to trust.

9. Frankness will never be understood.

(1). Wikipedia.

martes, 5 de junio de 2007



Se cae un faro, se hace una llamada al municipio. Nada, no responde nadie. Otra llamada, ahora al número de emergencias.















Responde una bombera y cinco patullas. Se requiere todo un ejército para levantar un faro caído. Tirado por una niña de
once años (una niñota más grande que yo). Les toma quince minutos decidir qué alambre cortar para no electrocutarse, se necesita dos bomeros y tres patrulleros para subir el faro a una patrulla, y se escucha decir a tres policias distintos: oye pareja, está bueno para venderlo al fierro viejo!










Cuando se van dejan los cables pelones al descubierto tapados a la brava con un balde de cerveza Sol. ¿Cuánto pagamos en impuestos por la caída de un faro?


Texto y fotos realizados por:
www.clickaphoto.blogspot.com
Traducir un texto de un autor revisionista del Holocausto, luego dormir y soñar cosas terribles.

La peor: caminar debajo de un puente tomada de la mano de mi hija. Esquivar ser atropelladas por un camión. Mentarle la madre al camionero y hacerle señas obscenas a los espejos. Ver al camión detenerse. Ver al camionero salir con un tanque de gasolina. Sentir cómo arroja su contenido sobre mi cuerpo. Entender que es preferible soltar la mano de mi hija y alejarme de ella. Correr dentro de los pasillos de una casa siendo perseguida por él. Pensar que dejé a mi hija. Pensar que lo hice porque así es más probable que ella esté a salvo. Despertar con una canción cubana en la mente: El cuarto de Tula.

Hablar con mi hija y escucharla decirme.

--Mamá, creo que la gasolina huele delicioso, pienso que es una bebida para correr muy rápido.

lunes, 4 de junio de 2007

El final de la 4ta página (oh, so very boring) y son 6.


(escucho la respiración de mi hija en su cuarto, en el mío una versión pirata de Capote. Yo aquí a la mitad, con los pies frios y pensando en que casi siempre es mejor no decir nada)

(to talk with no significance is an artform in itself)






Un Morrisey enfadado, un concierto con final abrupto y casi políticamente correcto, muy higiénico y respetuoso como suelen ser los conciertos sandieguinos, aunque a mi lado había unas tijuanitas que gritaban como si les hubiera pasado el trolley por encima del pie, eso fue divertido.



Kiki (hermano), Una y Cisco (primo).
Revista Espiral.

Varios textos, entre ellos uno de Una.

Para leer pásele por

domingo, 3 de junio de 2007