San Diego, pasadas las once a.m. Había una brisa blanca baja que venía del mar. Las nubecitas pasaban por entre los carros estacionados en el freeway 5. Era como si el mismo cielo quisiera ocultar algo.
Un helicóptero a lo lejos. Toso, sudo, el calor del mediodía empeora mi resfriado. Una columna de por lo menos veinte policías en moto circula en el sentido opuesto.
--Ha de haber un accidente grande -dice él-.
--Es Bush, y estas nubecitas tan raras no son casualidad -ataca mi sospecha-.
Al norte y al sur el cielo es azul (valga la redundancia) cielo, pero curiosamente en Coronado el cielo es blanco. Decido creer que hay una máquina fabricando vapor en el mar y que si se puede crear a partir de un dia claro uno dia nublado, igualmente se puede utilizar este vapor para diseminar gas mostaza sobre una ciudad.
--Ya se tardaron, el tráfico no se mueve.
En el sentido opuesto, de norte a sur, el tráfico ha desaparecido. Tras unos minutos a lo lejos aparece el convoy: policías en moto seguidos por las dos limosinas negras con banderitas ondeando en los extremos del cofre. Imagino que no podré ver a la gente que viaja dentro, seguramente no lo permitirá el tinte de los vidrios pero para mi sorpresa, las ventanas son oscuras y a la vez transparentes por lo que, a través de ellas, se puede ver el interior con nitidez.
--el primero sería Bush o el doble?
--No sé, pero en la limo de atrás iba Laura con la mano sobre la frente.
El tráfico empieza a fluir lentamente. Una chimenea a la orilla del freeway expele vapor que se mezcla con la brisa blanca que nos rodea.
martes, 30 de agosto de 2005
(Apago el ventilador).
Hace tiempo entendí que la gente deja la televisión prendida porque las voces que de ahi salen hacen que las casas se sientan menos vacías.
Por eso algunas personas al salir de noche la dejan así, para que los ladrones se abstengan de entrar, creyendo que hay alguien en la casa (y sí hay alguien: la tele).
(Toso, me sueno la nariz).
Pienso en la autocensura y en esa costumbre tan tradicional que es tan bien vista en las mujeres mexicanas: no hacer preguntas, bajo ninguna circunstancia (al preguntar por qué? siempre se me respondió: porque sí).
En esa otra costumbre: dejar que el hombre (el que sea, aún el menos capaz) sea el que asume el mando.
En la otra, que es considerar la obediencia como una virtud (recuerdo que una de las frases que me repetian de chica era: enséñese a obedecer).
(Se me antoja un cigarro).
La envidia: odiar que el otro tenga lo que yo quiero para mi.
La culpa: carga moral.
La vergüenza: el sufrimiento que viene tras un autojuicio moral (quien no se autoenjuicia, es porque no tiene vergüenza).
(estas tres últimas son pasiones que habitualmente se adjudican a las mujeres).
Hace tiempo entendí que la gente deja la televisión prendida porque las voces que de ahi salen hacen que las casas se sientan menos vacías.
Por eso algunas personas al salir de noche la dejan así, para que los ladrones se abstengan de entrar, creyendo que hay alguien en la casa (y sí hay alguien: la tele).
(Toso, me sueno la nariz).
Pienso en la autocensura y en esa costumbre tan tradicional que es tan bien vista en las mujeres mexicanas: no hacer preguntas, bajo ninguna circunstancia (al preguntar por qué? siempre se me respondió: porque sí).
En esa otra costumbre: dejar que el hombre (el que sea, aún el menos capaz) sea el que asume el mando.
En la otra, que es considerar la obediencia como una virtud (recuerdo que una de las frases que me repetian de chica era: enséñese a obedecer).
(Se me antoja un cigarro).
La envidia: odiar que el otro tenga lo que yo quiero para mi.
La culpa: carga moral.
La vergüenza: el sufrimiento que viene tras un autojuicio moral (quien no se autoenjuicia, es porque no tiene vergüenza).
(estas tres últimas son pasiones que habitualmente se adjudican a las mujeres).
domingo, 28 de agosto de 2005
La rebeldía del pelo del Barre lo ha condenado de por vida a un sólo corte: flat top.
Desde que aprendió a manejar empezo a trabajar con troques de volteo. Se dedica a la venta de piedra, arena, tierra.
Tiene una alergia desde pequeño pero no sabe bien a qué, por culpa de ella de chico siempre andaba con los mocos sobre el labio y los ojos colorados. Ahora sigue con los ojos colorados aunque los mocos son un misterio. Nunca han vuelto a aparecer en publico.
El Barre se nos casa, su novia, la Lupita, es de La Misión. Hoy les hicieron la despedida de solteros. Era encantador verlo leer las dedicatorias entredientes, abrir los regalos con sus manazas entre globos y corazones rojos. El Barre. Entre feliz y preocupado, entre apenado y agradecido, sintiéndose extraño, solo, entre una pequeña parte de las mujeres de su familia. Haciendo discretamente llamadas de auxilo a los amigos que nunca llegaron.
Desde que aprendió a manejar empezo a trabajar con troques de volteo. Se dedica a la venta de piedra, arena, tierra.
Tiene una alergia desde pequeño pero no sabe bien a qué, por culpa de ella de chico siempre andaba con los mocos sobre el labio y los ojos colorados. Ahora sigue con los ojos colorados aunque los mocos son un misterio. Nunca han vuelto a aparecer en publico.
El Barre se nos casa, su novia, la Lupita, es de La Misión. Hoy les hicieron la despedida de solteros. Era encantador verlo leer las dedicatorias entredientes, abrir los regalos con sus manazas entre globos y corazones rojos. El Barre. Entre feliz y preocupado, entre apenado y agradecido, sintiéndose extraño, solo, entre una pequeña parte de las mujeres de su familia. Haciendo discretamente llamadas de auxilo a los amigos que nunca llegaron.
viernes, 26 de agosto de 2005
jueves, 25 de agosto de 2005
Una obra de teatro.
Una mujer que fuma embarazada y sopla el humo a los niños.
Mi primaria hace veinte años.
La Gloria.
Parte de mi familia.
La modelo esa a la que le cortaron la nariz por tanto usar coca.
Platos de pollo frito.
Disneylandia.
Un desconocido con bolsa de cámara.
Una bolsa desconocida que supuestamente es mia.
Una falta.
La casa de Amaranta en un peñasco. Una alberca, un grupo de desconocidos que me acompañan.
La carretera.
La casa de mi Tía Lucia hace veinte años.
La carretera.
Caminar sola por la carretera en sentido contrario.
Un ladron, luego varios, uno de ellos es o tiene manos de niño.
Una turba con atorchas.
Mis manos rompiendo con movimientos de molcajete las manos de un niño.
Una falta. Varias.
Una malilla.
Era un sueño triste.
Ahora la calle está vacia.
Una mujer que fuma embarazada y sopla el humo a los niños.
Mi primaria hace veinte años.
La Gloria.
Parte de mi familia.
La modelo esa a la que le cortaron la nariz por tanto usar coca.
Platos de pollo frito.
Disneylandia.
Un desconocido con bolsa de cámara.
Una bolsa desconocida que supuestamente es mia.
Una falta.
La casa de Amaranta en un peñasco. Una alberca, un grupo de desconocidos que me acompañan.
La carretera.
La casa de mi Tía Lucia hace veinte años.
La carretera.
Caminar sola por la carretera en sentido contrario.
Un ladron, luego varios, uno de ellos es o tiene manos de niño.
Una turba con atorchas.
Mis manos rompiendo con movimientos de molcajete las manos de un niño.
Una falta. Varias.
Una malilla.
Era un sueño triste.
Ahora la calle está vacia.
miércoles, 24 de agosto de 2005
Soy de esas personas que siempre están en espera de La Catastrofe. Por eso tengo llena la alacena de pasta, de latas, de alimentos no perecederos.
Si no hay mucha agua de beber me pongo nerviosa.
Creo fírmemente que es necesario conocer por lo menos lo más básico de la horticultura, la pesca, de la cría y caza de animales, de cómo obtener agua del subsuelo. Estoy segura de que la regadera y la taza de porcelana son lujos que no van a durar.
Y Claro que me gusta oler rico y tener las manos suaves, pero no olvido que es artificial.
Lo más cercano a vivir en ese mundo imaginario para el que me preparo llegó hace cuatro dias. No hay agua. Ni una gota. La mayor parte del pueblo se ha quedado así por la reparacion de una tuberia.
Los vecinos que almacenan el agua en una pila comparten cubetas con los que dependían solamente de la tuberia.
Yo acarreo garrafones del shop, porque por supuesto, el pueblo entero podrá quedarse sin agua, pero los hoteles nunca.
Si no hay mucha agua de beber me pongo nerviosa.
Creo fírmemente que es necesario conocer por lo menos lo más básico de la horticultura, la pesca, de la cría y caza de animales, de cómo obtener agua del subsuelo. Estoy segura de que la regadera y la taza de porcelana son lujos que no van a durar.
Y Claro que me gusta oler rico y tener las manos suaves, pero no olvido que es artificial.
Lo más cercano a vivir en ese mundo imaginario para el que me preparo llegó hace cuatro dias. No hay agua. Ni una gota. La mayor parte del pueblo se ha quedado así por la reparacion de una tuberia.
Los vecinos que almacenan el agua en una pila comparten cubetas con los que dependían solamente de la tuberia.
Yo acarreo garrafones del shop, porque por supuesto, el pueblo entero podrá quedarse sin agua, pero los hoteles nunca.
El hacerse una cirugía plástica es un procedimiento tan común como pintarse el pelo o ponerse uñas falsas. Aqui en el pueblo hay una clinica de cirugía cosmetica muy concurrida, principalmente por mujeres. Hasta hoy no se le ha muerto nadie al doctor Góngora, o por lo menos no se ha escuchado de que nadie haya quedado en la camilla de la rinoplastia o de la blefaroplastia, o de la abdominoplastia, la mamoplastia, ni la de la liposucción.
Debido a la pequeñez del pueblo y a que los personajes son claramente identificables, es sencillo señalar a las clientas de Góngora, y es que no es ningún artista, todas quedan igual: pechos tiesos y separados, cinturas de Thalía en mujeres de cuarenta años, panzas mochas, ombligos rarísimos, nalgas de traficante de heroína. Es muy extraño ver a una mujer cuyo torso es perfecto pero que tiene los brazos del Super Porky.
Pensaba en estas mujeres después de haber visto a la former first lady del pueblito: chaparrita, morenaza, cuerpo surgically enhanced (si uno va a ser presi, lo menos que puede hacer es comprar juguetes nuevos). Con todo y sus reparaciones caminaba unos pasos detrás de su marido, como todas esas parejas que hartos de verse no tienen nada de que hablar. No lucía sexy, lucía mas bien como una Barbie enana.
Más tarde vi a una muchacha en pantalones blancos de una sensualidad poco ostentosa. El pelo oscuro sobre los hombros, el torso corto, las piernas torneadas a base de genética y no de spinning. Su cuerpo proyectaba salud, buena alimentación desde la infancia, buena combinación de genes y lo que el doctor Góngora les vende engañosamente a sus clientes: juventud y belleza.
Y no tengo nada en contra de la cirugía reconstructiva, yo misma espero que el día en que ya no pueda reconocer mis facciones algún doctor me ayude a recuperarlas.
Hace tiempo preparé los textos que se entregarían en trípticos a los pacientes de Góngora y para hacerlo tuve tambien que revisar montones de información sobre las diferentes cirugías, entre ellas fotos de las operaciones. Nada más repugnante que la abdominoplástia que es un corte largo en el vientre, a la altura de los huesos de la cadera en el que se levanta la piel y con ganchos se le sostiene separada del cuerpo, luego se raspa la grasa que está adherida para al final hacer un nuevo corte a la piel sobrante, fabricar un ombligo y estirar y coser la piel de nuevo. Este procedimiento es muy socorrido por mujeres con estrías y piel floja en el vientre.
Aunque los argumentos de quienes hacen uso de la cirugía estética siempre hablan de autoestima, es inherente su enlace con la mutilación del cuerpo. Para cualquier arreglo hay que cortar piel, músculo, cartílago, grasa, en ocasiones hay que cortar hasta hueso y en todo corte hay pérdida de sangre. Y todo para que el doctor nos venda la idea de que podemos comprarle el cuerpo perfecto, aunque hayamos padecido desnutrición infantil y nuestros padres sean barrigones de pata flaca, aunque nos guste comer carnitas y gansitos con cocacola, aunque ya estemos muy lejos de los veinte años.
Debido a la pequeñez del pueblo y a que los personajes son claramente identificables, es sencillo señalar a las clientas de Góngora, y es que no es ningún artista, todas quedan igual: pechos tiesos y separados, cinturas de Thalía en mujeres de cuarenta años, panzas mochas, ombligos rarísimos, nalgas de traficante de heroína. Es muy extraño ver a una mujer cuyo torso es perfecto pero que tiene los brazos del Super Porky.
Pensaba en estas mujeres después de haber visto a la former first lady del pueblito: chaparrita, morenaza, cuerpo surgically enhanced (si uno va a ser presi, lo menos que puede hacer es comprar juguetes nuevos). Con todo y sus reparaciones caminaba unos pasos detrás de su marido, como todas esas parejas que hartos de verse no tienen nada de que hablar. No lucía sexy, lucía mas bien como una Barbie enana.
Más tarde vi a una muchacha en pantalones blancos de una sensualidad poco ostentosa. El pelo oscuro sobre los hombros, el torso corto, las piernas torneadas a base de genética y no de spinning. Su cuerpo proyectaba salud, buena alimentación desde la infancia, buena combinación de genes y lo que el doctor Góngora les vende engañosamente a sus clientes: juventud y belleza.
Y no tengo nada en contra de la cirugía reconstructiva, yo misma espero que el día en que ya no pueda reconocer mis facciones algún doctor me ayude a recuperarlas.
Hace tiempo preparé los textos que se entregarían en trípticos a los pacientes de Góngora y para hacerlo tuve tambien que revisar montones de información sobre las diferentes cirugías, entre ellas fotos de las operaciones. Nada más repugnante que la abdominoplástia que es un corte largo en el vientre, a la altura de los huesos de la cadera en el que se levanta la piel y con ganchos se le sostiene separada del cuerpo, luego se raspa la grasa que está adherida para al final hacer un nuevo corte a la piel sobrante, fabricar un ombligo y estirar y coser la piel de nuevo. Este procedimiento es muy socorrido por mujeres con estrías y piel floja en el vientre.
Aunque los argumentos de quienes hacen uso de la cirugía estética siempre hablan de autoestima, es inherente su enlace con la mutilación del cuerpo. Para cualquier arreglo hay que cortar piel, músculo, cartílago, grasa, en ocasiones hay que cortar hasta hueso y en todo corte hay pérdida de sangre. Y todo para que el doctor nos venda la idea de que podemos comprarle el cuerpo perfecto, aunque hayamos padecido desnutrición infantil y nuestros padres sean barrigones de pata flaca, aunque nos guste comer carnitas y gansitos con cocacola, aunque ya estemos muy lejos de los veinte años.
lunes, 22 de agosto de 2005
Los primeros síntomas aparecieron por la mañana: dolor en los huesos, sensibilidad en los musculos de las piernas, dolor en las articulaciones de las manos, dificultad para mantener los ojos abiertos, dolor al seguir algo con la mirada, falta de apetito, sueño, y por último: una sensibilidad exagerada a los olores.
No hay moco ni dolor en la garganta aunque hubo un par de estornudos. Es como si el cuerpo se defendiera de algo, pero no hay fiebre, solamente un pequeño aviso que fue espantado con una tableta de Tempra y un té de manzanilla.
Conforme pasan los años el cuerpo se hace más sensible. Algo pasa en la piel y en la carne, o quizá sea más bien en la cabeza. Nada, que el cuerpo se despierta.
No hay moco ni dolor en la garganta aunque hubo un par de estornudos. Es como si el cuerpo se defendiera de algo, pero no hay fiebre, solamente un pequeño aviso que fue espantado con una tableta de Tempra y un té de manzanilla.
Conforme pasan los años el cuerpo se hace más sensible. Algo pasa en la piel y en la carne, o quizá sea más bien en la cabeza. Nada, que el cuerpo se despierta.
domingo, 21 de agosto de 2005
Las Corona siempre tuvieron carita de vírgenes de calendario: narices rectas, ojos claros, mentones suaves y escurridos. Por eso siempre las eligieron de entre las asistentes a la misa del domingo, para que personificaran a la Virgen Maria en los viacrúcis y las posadas navideñas.
Yo tengo la nariz de bola, los ojos oscuros, el mentón prominente y mi primer apellido no es Corona, pero ni con todo eso me salvé. A los ocho años me tocó ser la Virgen María sentada en el lomo de un burro en el barrio de mis abuelos. A los doce estuve en uno de esos ´grupos de jóvenes´ que se reunen en la iglesia los sabados en la tarde. Ahí me indicaron que todos los del grupo participaríamos en el viacrúcis. Armando, el seminarista que estaba a cargo del grupo determinó que mi papel sería el de María Magdalena.
Yo tengo la nariz de bola, los ojos oscuros, el mentón prominente y mi primer apellido no es Corona, pero ni con todo eso me salvé. A los ocho años me tocó ser la Virgen María sentada en el lomo de un burro en el barrio de mis abuelos. A los doce estuve en uno de esos ´grupos de jóvenes´ que se reunen en la iglesia los sabados en la tarde. Ahí me indicaron que todos los del grupo participaríamos en el viacrúcis. Armando, el seminarista que estaba a cargo del grupo determinó que mi papel sería el de María Magdalena.
One is never so dangerous when one has no shame, than when one has grown too old to blush.
"Sex" is as important as eating or drinking and we ought to allow the one appetite to be satisfied with as little restraint or false modesty as the other.
So long as the laws remain such as they are today, employ some discretion: loud opinion forces us to do so; but in privacy and silence let us compensate ourselves for that cruel chastity we are obliged to display in public.
Social order at the expense of liberty is hardly a bargain.
Religions are the cradles of despotism.
What is more immoral than war?
It is not my mode of thought that has caused my misfortunes, but the mode of thought of others
La idea de Dios es el único error por el cual no puedo perdonar a la humanidad.
En el amor, todas las cumbres son borrascosas.
--Marqués de Sade.
"Sex" is as important as eating or drinking and we ought to allow the one appetite to be satisfied with as little restraint or false modesty as the other.
So long as the laws remain such as they are today, employ some discretion: loud opinion forces us to do so; but in privacy and silence let us compensate ourselves for that cruel chastity we are obliged to display in public.
Social order at the expense of liberty is hardly a bargain.
Religions are the cradles of despotism.
What is more immoral than war?
It is not my mode of thought that has caused my misfortunes, but the mode of thought of others
La idea de Dios es el único error por el cual no puedo perdonar a la humanidad.
En el amor, todas las cumbres son borrascosas.
--Marqués de Sade.
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